lunes, 25 de junio de 2018

Los 9 tipos de meditación que te ayudarán a iluminarte


Para entender mejor qué meditación es la que más nos conviene hay que prestar atención a los diversos tipos de meditación que existen:

1. Meditación Budista

Es la conocida como meditación completa. Se enfoca a que mantengamos la mente totalmente centrada en el presente, sin tener en cuenta ni el pasado, ni el futuro, ni otras posibles interferencias mentales. La mente es la mejor herramienta del ser humano, pero nos empeñamos en no explotarla o en ser únicamente esclavos de la misma. Según las teorías de esta meditación, que provienen de Buda, el ser humano no sabe separar correctamente la mente (que está formada por una amalgama de reacciones y deseos) de uno mismo, teniendo dificultades de esta manera para llegar a conocer y disfrutar el significado verdadero de la vida.

La meditación completa se basa en mantener la mente en el momento presente, aquí y ahora, con toda la atención; y sin tener nada en cuenta el pasado o el futuro. Para ello, la técnica a utilizar es la de centrarse en la respiración. Para las mentes de los diversos seres humanos, que están habitualmente desentrenadas, es complicado llegar a mantener este estado de atención durante más de tres minutos.

Además, hay que luchar contra las connotaciones mentales. ¿A qué se refiere con este concepto? A todos los pensamientos que llegan al cerebro que están basados en las experiencias pasadas del individuo. Esto impide que disfrutemos del momento presente porque siempre vamos a asociarlo a esa situación pasada. El trabajo se basa, por tanto, en evitar las connotaciones mentales en nuestra vida hasta llegar a disfrutar totalmente de cada momento vivido.

2. Meditación Trascendental

Habiendo adquirido su fama en los años 60 y 70, la meditación trascendental no está directamente relacionada con ninguna religión. Se calcula que más de 5 millones de personas siguen este método en nuestros días, lo que le convierte en una de las más populares. Para practicarla, la persona tiene que repetir un mantra sagrado, es decir, una frase a la que se le atribuyen propiedades espirituales. Es una meditación que debe hacerse dos veces al día, mañana y tarde, durante cerca de 20 minutos.

3. Meditación Vipassana

Es también conocida como meditación penetrante; y está enfocada a que el que la utiliza vea las cosas de su alrededor tal y como son, es decir, sin cortapisas. En el pasado, fue utilizada como tratamiento para algunas enfermedades. La técnica de dicha meditación está basada en la observación de cada individuo de su propia mente, pues sólo de esa forma puede controlar lo que en ella sucede. Una vez la persona logra progresar en esta modalidad, elimina el sufrimiento y la negatividad asociada al desconocimiento de sí misma.

Al igual que en las demás, en esta meditación hay que ir paso a paso, creciendo poco a poco. Para ello, hay numerosos cursos que están basados en la siguiente serie de pasos:

La conducta: El individuo que comienza en la meditación vipassana tiene que alejarse de las mentiras y de la actividad sexual. Tampoco debe ni robar, ni matar, ni tomar parte en alguno de estos hechos si es realizado por terceros. Con esto, se logra preparar a la mente para ser observada.
La respiración. Una vez superada la primera etapa, ya podremos concentrarnos en la respiración y, a la manera de la meditación budista, controlaremos nuestra mente enfocándonos en el momento presente.
La observación de las sensaciones. Tras los dos primeros pasos nos concentraremos en las sensaciones de nuestro cuerpo, ante las que no tenemos que reaccionar. Es necesario entenderlas y estudiarlas; y nunca dejarse guiar por ellas, pues eso nos desestabilizaría, un  comportamiento contrario a la filosofía de este tipo de meditación.
Emanar amor y bien. El último paso consiste en emanar amor y bien hacia el mundo. La meta última, por tanto, sería desarrollar pureza y amor.

4. Meditación Zazen

Esta meditación se enraíza en el budismo Zen y está enfocada a la experiencia del vacío y de la nada. Para llevarla a cabo, tendremos que contar nuestras respiraciones. Es un factor fundamental y, si por alguna razón perdemos la cuenta del número de aspiraciones y expiraciones, deberemos empezar de nuevo. Una vez vayamos evolucionando en esta meditación, lograremos experimentar la sensación de vacío.


5. Meditación Kabbalah

Es una meditación puramente religiosa que se empezó a practicar gracias a los líderes espirituales de una rama del judaísmo. Estos, tenían la certeza de que la meditación acerca totalmente a Dios; y pensaban que la mejor manera para lograrlo es visualizar el nombre del Ser Supremo. Los principiantes empiezan por una meditación llamada Shema, que equivaldría en lenguaje hebreo a la palabra oír. Para llevar a cabo esta técnica, el individuo inhala y exhala en tandas de dos veces. En una de ellas debe pronunciar el sonido “sh” y en la otra “mm”, hasta llegar a profundizar en la mente. Los alumnos más avanzados se centran en Shviti antes de llevar a cabo la meditación. A modo informativo, Shviti es una línea del Salmo 16 de su libro sagrado.

6. Meditación Mantra

Las técnicas mantras se centran en una serie de cánticos sagrados para que el individuo llegue a experimentar la meditación y, por lo tanto, logre profundizar en sí mismo de una mayor forma. Estos cánticos siempre han sido una manera perfecta de enfocar la mente y ayudar en la concentración máxima. La meditación mantra es tremendamente poderosa gracias al efecto que provoca la vibración de sus sonidos sobre la mente. Estos sonidos son producidos cuando su vibración llega al tímpano y, evidentemente, alcanza la mente. Aquí, se ha demostrado que estimula las glándulas pituitaria y pineal, situadas en el cráneo y responsables de importantes procesos hormonales.

7. Meditación Sufi

Esta meditación de origen mahometano persigue la consecución de la “devoción total” por Dios. ¿Cómo se consigue ésta? Mediante la repetición de una serie de mantras e invocaciones (frases con un componente sagrado). Esto a su vez consigue una disminución del ego, un hecho que se asocia a la virtud.  Hay que mencionar que existen diferentes caminos dentro de la meditación sufi y que cada uno de ellos utiliza distintas técnicas de concentración. Por ejemplo, la orden Naqshbandi se basa en la energía que emana del amor para lograr ir más allá de nuestra mente. Para ello, hay que centrarse en el sentimiento amoroso, pues así se activa el chakra -centro de energía- del corazón. Los sufis piensan que el sentimiento de amor es más fuerte que el proceso de pensar, por lo tanto creen que en potenciarlo se logrará la mejora de la condición del individuo.

8. Meditación Dzogchen

Está relacionada con el budismo tibetano y es, en concreto, la que practica el Dalai Lama. No se basa en ninguna respiración especial, ni en la repetición de ningún mantra, como otras. Tampoco en la focalización en diversos niveles de concentración. Al contrario. Es una de las meditaciones más naturales e, incluso, podría llegar a ser realizada con los ojos abiertos en algunas ocasiones. Atendiendo a sus principios básicos, debemos buscar en nosotros mismos todo lo que necesitamos, pues sea lo que sea lo podemos conseguir en nosotros mismos. Para ello, las principales bases de la meditación dzogchen son las siguientes: solo respirando, solo sentándote, solo siendo.

9. Meditación Chakra

Trabaja, como su propio nombre indica, con los chakras, que son visualizados como espirales de energía que fluyen a lo largo y ancho del cuerpo. La meditación chakra distingue varios chakras en nuestro cuerpo y se queda con los siete más conocidos, que están asociados a diversos colores y características. La meditación, por tanto, es guiada hacia esas energías vértices y sus cualidades positivas.


Namaste


domingo, 24 de junio de 2018

El Eterno AHORA




No es bueno vivir en el pasado



Muchas personas viven estancadas en el pasado que se fue, recordando lo que perdieron, aquello que era mejor a lo que ahora tienen y se sienten infelices. Oras, como tema de conversación, continuamente cuentan las desgracias y condiciones infortunadas por los cuales pasaron años atrás, las rememoran. Hay quienes relatan, a conocidos y amigos, con todo detalle, los síntomas de una grave enfermedad que tuvieron a los infortunios de una infancia desgraciada. Se dan casos de emigrantes que dejaron su país natal para mejorar y, cuando están en otra nación, viven recordando su patria de origen, descontentos y malhumorados en el país que lo acogió. Hacen comparaciones y todo lo encuentran inferior. Esto sucede por permitir que el pasado irrumpa en el presente y lo inunde con su fuerza.

El pasado es algo ya muerto y terminado. Si en Él hay desgracia, infelicidad, no resulta nada bueno el revivir las cosas, pues ellas se energizan, cuando allí se pone el gran poder de la atención. Entonces, sucede que el pasado se trae al presente como violento torrente que baja desde las montañas sin control alguno, causando mucho malestar. Esa es la razón de que, después de tales conversaciones, uno se sienta mal, le duela la cabeza y se sienta intranquilo.

No se debe traer el pasado al presente, tanto si es afortunado como infeliz. Hay que olvidar las cosas que se fueron y, si vienen a la mente, decir: "Eso ya murió y no me interesa revivirlo". Además, aquella persona que vive en el pasado se estanca, no avanza nada. Cuando se trata de un recuerdo muy dichoso, viene la euforia, la alegría; pero luego hay tristeza pro haber perdido aquello tan maravilloso que tuvimos tiempo atrás. Hay casos trágicos de madres que pierden un hijo, porque "murió" y no se consuelan, siempre recordando a ese hijo. Todas estas personas están perdiendo su vida. Se han estancado en el ayer y la oportunidad de vivir hoy se les escapa continuamente. No disfrutan de la vida y tienen una posición mental pesimista.

NO SE ATORMENTEN POR EL PORVENIR
En el caso contrario, vemos a quienes se angustian por lo inseguro del porvenir, y tienen su mente puesta en el mañana. Todo cuanto hacen, es pensando en esa mañana y hoy se sacrifican hasta lo increíble, haciendo de su vida una desdicha. Hoy, compran una parcela de terreno para su tumba y que esto esté bien asegurado; hoy, ahorran el dinero que pueden con gran sacrifico y esfuerzo, pensando en su vejez; hoy, no disfrutan de la vida y sus pensamientos están orientados a conseguir una pensión que les garantice subsistir mañana.
Tanto el vivir en el pasado, como el proyectar la mente hacia el futuro ocasiona mucha infelicidad, porque el pasado se fue, no existe ya, y el mañana no ha llegado aún. Todo cuanto una persona tiene, es el día de hoy.

EL ETERNO PRESENTE
El día de hoy contiene las oportunidades que precisamos. En este Eterno Ahora, está todo en potencia, igual que, en una diminuta semilla, se encuentra el fruto y el árbol entero. La riqueza prodigiosa de hoy con nada se puede comparar. El hoy forja eslabones de una cadena ilimitada e infinita que nunca termina. Esos eslabones son el futuro el cual se hace hoy. Quien trabaja en el Eterno Presente controla su porvenir. Hoy es la llave mágica de la vida, pues todo sale del ahora en el incontable vivir.
Si tienes apuros de dinero, realiza el Eterno Presente. Di: "Hoy, todo está cubierto. ¡Gracias Padre!" Mañana, vuelve a repetir esto mismo con fe, pues mañana es otra vez hoy. Así estarás siempre en el infinito tiempo de Dios.

La institución de Alcohólicos Anónimos tiene un principio fundamental para curar a sus enfermos. Ellos hacen diariamente una afirmación poderosa y tratan de cumplirla en las veinticuatro horas del día, sin pensar en nada más, poniendo gran empeño en tal logro. Dicen: "Hoy no voy a consumir alcohol". Prolongando ese hoy, se curan totalmente del vicio de la bebida.
El practicar el Eterno Presente, no quiere decir que uno se vuelve irresponsable y no haga nada para mejorar ni le importe el mañana. Céntrate en el hoy, piensa que todo está dado y el futuro vendrá sin nada que lamentar. La vida se va despejando para quien hace bien su trabajo hoy y cumple en forma magnífica. Hoy es todo lo que se necesita para vivir. No hace falta nada más.

Todos los tratamientos metafísicos deben hacerse en presente y no pensar las cosas en tiempo futuro. Por ejemplo: Hoy, tengo salud y todo el dinero que preciso. Hoy disfruto de la vida. No se dice: voy a tener salud, tendré salud. El mes que viene, lograré todo el dinero que quiero, etc. Así no funcionan los tratamientos y las cosas no llegan nunca a manifestarse.

DESGRABAR EL PASADO
Utiliza la Llama Violeta para disolver y transmutar lo inarmonioso y desdichado que haya en tu pasado. No olvides invocar, primero, la Ley del Perdón por todos los errores que hayas cometido. No basta una sola vez. Repite este ejercicio muchas veces, pues hay experiencias pasadas que son como cristalizaciones muy duras y cuesta mucho el disolverlas.
Cuando un metafísico comienza bien el día de hoy; pero no ha desgrabado las equivocaciones de su pasado, no le van tan bien como Él espera. Es porque todo se entrelaza y unas cosas repercuten en otras. Los karmas desgraciados están en el pasado y vuelcan su fuerza trágica hacia el presente; sin embargo, ahora, se dio la Dispensación del Rayo Violeta y, con esta Energía, podemos disolverlos. A quien ha logrado la comprensión de las Leyes Espirituales, alcanzando este nivel, todo le es permitido y concedido, si trabaja bien para disolver la situación y decide liquidar los karmas generados con anterioridad.

Ya sabemos que el Karma es una deuda pendiente para con la vida. En tiempos pasados, los cuales pueden remontarse a varias reencarnaciones atrás, uno se portó mal, causo daño a otros, y esto quedó escrito en su futuro; de manera que, en algún momento y cuando menos se espera, llega, golpeando duramente la existencia. Esto no sucede por castigo, sino por aprendizaje: Hay una lección que aprender y la mejor forma es hacerlo en carne propia. En toda enfermedad congénita, en todo infortunio grave, se encuentra escondida una deuda kármica que se ha de pagar. 

Igualmente, en algo muy afortunado y feliz, hay una cosecha ganada, pues el Karma tiene su lado positivo y su aspecto negativo, por Ley de Polaridad.

INTELIGENCIA EMOCIONAL
Dicen que los ciegos desarrollan la sensibilidad de sus otros sentidos y de esta manera el freno que supone la falta de visión queda, en cierta medida, superado.

Sin embargo, no parece que el progresivo desarrollo de nuestra capacidad razonadora, de nuestra conciencia, haya servido para relacionarnos mejor con los que nos rodean. Antes al contrario, a medida que nos percatamos de que el entorno puede ser peligroso para nuestra salud física y psíquica, nos protegemos utilizando todos los recursos que nuestra inteligencia ha sabido desarrollar.

Así, cada día, nos hacemos menos comunicativos, menos externos y, consecuentemente, más introvertidos, quedando la expresión de nuestros sentimientos y emociones reducida a nuestro ámbito más privado.
Recuerdo una escena de la película "Cocodrilo Dundee" en al que el protagonista que acababa de llegar a la gran ciudad procedente de la sabana australiana se dedica a saludar a cuantos se encuentra por la calle, quienes le miran como a un bicho raro. Luego, al saber que un alto porcentaje de esos ciudadanos visitaba regularmente a un psiquiatra, se pregunta: ¿Es que esta gente no tiene amigos?"

Nuestro sentimiento gregario, que tanto hizo para que lográramos sobrevivir en un medio hostil cuando empezamos nuestra andadura con seres humanos, lo hemos sustituido por sistemas de alarma súper sofisticados, por agentes de seguridad privados, por guardaespaldas a medida. En lugar del cálido roce del compañero o compañera que nos inspira protección y apoyo, nos encontramos con la luz parpadeante de un detector de infrarrojos que nos avisa de si alguien ha invadido nuestro espacio vital.

Así que ya no nos tocamos. Hemos perdido el gratificante sabor de un buen abrazo porque nuestra mente razonadora nos dice que eso no está bien, que si das un abrazo "Como Dios Manda" a alguien, corres el riesgo de que ese alguien interprete erróneamente tu gesto. Sin embargo, yo he visto cómo se han emocionado hombres y mujeres cuando se han roto las barreras de los convencionalismos y se han fundido en un abrazo sincero de amistad y complicidad con otras personas a las que habían conocido tan solo 24 horas antes, y ello porque se sintieron partícipes de una misma idea, de un mismo proyecto, de algo que llevaban muy dentro del corazón y que, al verlo reflejado en oro, era como si, de pronto, lo recuperarán.
Nuestro interior, en forma de sentimiento, está constantemente dispuesto a manifestarse en cuanto le damos argumentos para ellos. Es nuestro consciente el que reprime ese deseo, las normas sociales, el "qué dirán", el quedarte supuestamente indefenso a merced de las emociones que surgen incontroladas de lo profundo.

Por eso no es de extrañar que aquellos seres humanos que tienen inhibido su consciente en todo o en parte, como es el caso de los discapacitados psíquicos, no tengan problema en ser abiertamente cariñoso y emocionales. Tal vez el Homo Sapiens debiera ser menos sapiens y más emocionales; quizás así muchas lacras sociales que hoy padecemos y cuya causa no es otra que la incomunicación y el egoísmo, se vieran superadas.

Descubrir que a veces es nuestra mente consciente la que nos está impidiendo crecer, es ya un paso adelante en la búsqueda de los resortes que hagan cambiar este estado de cosas. Tal vez la comprensión de cómo nos gustaría vivir en relación con los demás o el dolor que se experimenta al comprobar que la soledad "per se" no es nuestra mejor aliada, sean los mecanismos para que nuestra consciencia se amplíe y penetre en los terrenos vedados de las emociones, permitiéndonos así vivir plenamente nuestra "inteligencia emocional".

VOLUNTAD
Parece ser que lo más importante en la vida de un individuo, y de todo individuo, es la VOLUNTAD. No me refiero a la fuerza de voluntad, ni a la persistencia, tampoco a ese gesto que se hace cuando se dice con violencia: "Esto es así, porque YO quiero". No. Ni tampoco me refiero a ese empeño que no flaquea, que continúa por encima de todo, repitiendo a pesar de todos los obstáculos y contratiempos. No. No es la resistencia pasiva tampoco. Nada de eso.

Todo esto es muy meritorio y tiene sus ventajas muy grandes, pero lo que quiero hacer comprender es la VOLUNTAD en los términos siguientes: Por ejemplo: te ponen frente a ti una manzana y un mango, y te dicen "¿Cuál deseas?". Tú contestas: "El mango…" Esa es tu Voluntad. Pero todavía se podría decir que eso es "preferencia", porque te han puesto a elegir. Pero en este otro ejemplo: Yo he decidido hacer una exposición de arte, y hago mi lista de personas a quienes deseo invitar. 

En este caso, no me han puesto a elegir. Es mi VOLUNTAD hacer una exposición y es mi VOLUNTAD expresar el deseo de que asistan la personas invitadas. Yo no he hecho un gesto de voluntariedad… No hay por qué hacerlo. Supongo que si alguien trata de impedírmelo, entonces, tal vez, sí haría un gesto imperioso contra aquel que trata de desviar mi decisión así pues en este caso sería, decisión y preferencia, pasiva y sin violencia ni esfuerzo.

Esa VOLUNTAD, a la cual me he referido, es la que se respeta como Libre Albedrío en todo el Cosmos. Y es respetada en una forma que tengo que hacérsela saber un poco más adelante, porque es muy importante que se sepa.

Ahora quiero que se fijen en lo siguiente: El Principio de Correspondencia hace que el AZUL sea el primer color que encontramos en el cuerpo causal del individuo, así como también la propia aura de Dios-Padre. El AZUL representa o simboliza la VOLUNTAD de Dios, y además, ordena la cabeza del Yo Superior. Es el primer color que encontramos y fíjense bien que representa la VOLUNTAD sea de Dios o sea nuestra, como imagen y semejanza de Dios que somos. Nosotros, cada vez que hacemos un tratamiento u oración decimos: "De acuerdo con la voluntad del Padre", o sea que ante todo deseamos cumplir y que se cumpla, la voluntad de Dios en el asunto que estamos tratando. Como es Arriba es Abajo… la voluntad de Dios ante todo. La voluntad individual es lo que rige toda su manifestación. Para que sea perfecta estamos dispuestos a que prive la de Dios antes que la nuestra.

Ahora, los estudiantes de la VERDAD están en un nivel de evolución muy adelantado. Al comenzar a estudiar ya pueden decir con toda propiedad: "Yo no estoy en el plano de las leyes materiales, yo estoy bajo la Gracia". Al interesarse uno en las cosas espirituales, ya pasó la voluntad a buscar a Dios. Yo les dije que la voluntad individual es lo más importante en la vida del individuo y que era respetada por todo el Cosmos. imagínense ahora, lo que eso significa en términos del respeto que se merecen todos ustedes por parte de las huestes angélicas y los planos superiores e inferiores… y con estos últimos, más aún ya que los planos inferiores no pueden ni acercarse a molestar la voluntad individual .. hay una barrera que lo impide .. si el individuo no lo sabe y cree que todo el mundo puede interferir, molestar, impedir e interrumpir, pues ESO MISMO LE SUCEDE… pero, al estar en consciente de que su VOLUNTAD es lo más respetado, lo más importante para todo el Cosmos, entonces la VERDAD lo hace libre, y esto le da una seguridad y una gran fe.

El respeto a la voluntad individual es tan grande y tan importante que hay una ley conocida por todo el Cosmos que es la siguiente: "No se puede prestar ayuda, sino viene directamente por petición de la octava en la que se origina la necesidad". Esto significa que a la necesidad material no pueden acudir los Santos, ni los Maestros directamente. Tiene que surgir la oración, no solamente del propio plano, sino de la OCTAVA particular. Una octava es una subdivisión de un plano. Así como en le plano hay siete octavas, en los planos hay infinidad de octavas. Son SUBDIVISIONES que rigen la armonía universal.

Vamos a decir que alguien tiene una llaga. Mientras esa persona se cure su llaga con ungüentos y pomadas, polvos, vendas y cosas materiales, su poder curativo espiritual no se mueve. No hace nada por sanar aquella dolencia. Y dices tú: "¿Pero entonces Dios no me atiende?" en ese caso todo está en suspenso esperando la menor indicación del individuo. Hay guardianes silenciosos en todos los planos, atentos a la menor lucecita o cambio de intensidad en la oscuridad, para volar con el mensaje a algún ser de luz que venga a intervenir… Pero mientras el individuo no dé señales de ese cambio, nadie se mete con Él… Se supone que es su VOLUNTAD curarse Él mismo y nadie coarta su decisión. 

Por eso se dice que la petición tiene que venir de la propia OCTAVA del individuo para ser atendida. Los Grandes Maestros dicen: "Si no fuera por esa Ley, cuánto tiempo hace que nosotros hubiéramos salvado la tierra de sus males".
Ahora, con respecto a los ángeles, es distinto. Dice una máxima ocultista: "Es estirpe de los ángeles ascender al nivel de los átomos". Esto quiere decir que allí donde no llega nada ni nadie, ni santo ni Maestro puede llegar un Ángel.

 A ellos no les está prohibida ninguna entrada, ni cerrada ninguna puerta, porque ellos son hechos de sentimientos, purificados, mientras que los humanos están mezclados con egoísmo, con temor, con odios y venganzas, pero la parte pura de todo sentimiento hace que vengan ángeles para ver si pueden ayudar. No en vano les digo yo siempre a ustedes, "pongan un ángel",cada vez que se trata de proteger a un niño, la casa, las puertas, las ventanas o lo que sea.

Por esto es que el más leve sentimiento es percibido, ya que el más leve sentimiento denota un cambio de voluntad. Vamos a invertir esta idea. El más leve cambio de voluntad origina un sentimiento. Este leve cambio es percibido por el ángel guardián silencioso que atisba precisamente estos cambios y llama a los directamente interesados para que vengan a ayudar.


MEDITACIÓN 

Está fluyendo para siempre desde mi interior un río de vida y luz. Es una fuente de aguas vivas e infalibles, un manantial de aguas vivientes que surgen del Santuario del Ser, el cual YO SOY.

Sus aguas son para sanar, para limpiar, despertar y purificar a este Ser y a todo ser. No tienen precio para aquellos que tienen sed de encontrarse a SÍ MISMOS.

Me sumerjo en las aguas de este Río de Vida y Luz, entrego las heridas, las ilusiones de sufrimientos mentales, emocionales y físicos a su purificadora y renovadora acción. Invito a la Paz de este Río a entrar en mí, para que todo este Ser se transforme en un jardín que irradie belleza y paz. Invito a su pureza a entrar en mi mente, para que sea como una regocijada ciudadela de Luz.

Todo vivirá por doquier que fluya este Río de Vida y Luz, todo sanará en sus orillas, los ojos ciegos VERÁN, los oídos sordos OIRÁN, la dormida mente DESPERTARÁ.

YO SOY un cauce de este Río de Luz a través del cual las aguas vivientes fluyen para toda la humanidad.


Trabajar con el Mala contando una bolita para cada decreto, dos vueltas.


YO SOY LUZ
PIENSO LUZ,
SIENTO LUZ
VIVO EN LA LUZ






La Gran Enseñanza




Cada vez que tienes un problema estás enojado. Y cada vez que estás enojado tienes un problema.
¿De dónde surge este problema?
Surge de que las cosas no han ido como yo quiero. Surge de que no tengo lo que deseo. Surge del deseo a que esto sea como yo quiero que sea, y si no es como yo quiero que sea, entonces me enojo y sufro.

Todos los problemas surgen de la misma causa: "el deseo", "el yo quiero". Y para erradicar los problemas, debemos eliminar el deseo.
El deseo es una falta de aceptación de lo que es. “Yo quiero que esto sea de esta forma”. No aceptamos lo que es, estamos en contra de lo que es; hay negación, oposición, resistencia y por tanto, sufrimiento.

El deseo siempre conlleva al sufrimiento. Los problemas surgen del deseo, pues cuando no deseo que esto sea como yo quiero que sea, entonces no hay problemas, la vida fluye tal y como es y no hay resistencia, hay plena aceptación.

Todos queremos ser felices, nadie quiere tener problemas. Pero para eliminar los problemas, debemos eliminar el “yo quiero”, “yo deseo”.
¿Cómo eliminar el deseo?

El camino más rápido para eliminar el deseo es el siguiente:
Cuando yo quiero que las cosas vayan como yo quiero y no es así, entonces me enojo, hay un problema. Pregúntate a ti mismo: ¿Quién es el que está enojado? La respuesta es “yo”.

¿Quién es el que desea que eso sea como yo quiero que sea? La respuesta es “yo”.

¿Quién es el que tiene un problema? La respuesta es “yo”.
Todas las respuestas es “yo”. Toda la causa siempre es el "yo"; "yo estoy enojado", "yo quiero que las cosas sean como quiero que sean", "yo tengo un problema".

Por tanto, para erradicar el deseo y con él los problemas, debemos eliminar su causa, el “yo”.

¿Cómo eliminar el “yo”?
La mente es movimiento, es contenido. La naturaleza de la mente siempre es ir hacia fuera, hacia el mundo manifestado, para experimentar los objetos de percepción e identificarse con ellos. Cuando la mente se identifica con los objetos, surge un sentido de identidad, es decir, se personalizan los objetos; surge un sentido de “yo” que se apropia de los objetos y los hace propios y personales.

Este sentido de “yo” es la causa del sufrimiento. Es la raíz del deseo y de todos los problemas.

Buda, en las 4 Nobles Verdades, explica que la causa del sufrimiento es el deseo y el aferramiento propio y que éste debe erradicarse para lograr la liberación del sufrimiento.

Para erradicar el deseo debemos eliminar su causa: el “yo”. Y para poder eliminar el “yo”, debemos llevarlo a su fuente.

¿Cómo llevamos el “yo” a su fuente?
La naturaleza de la mente es ir hacia a fuera, hacia el mundo y los objetos de percepción. Mientras haya mente, habrá identificación y por tanto, habrá “yo”. Así que debemos llevar a la mente hacia adentro, hacia su fuente.
Para llevar a la mente y al “yo” hacia su fuente nos preguntamos: 

¿Quién es este "yo"?
¿Quién soy “yo”? ¿Qué es lo que realmente soy?

Esto se llama auto-indagación.

Cuando empezamos a indagar y a preguntarnos quién es este "yo", la mente, la atención va hacia dentro, hacia el interior. La mente busca el sujeto “yo”. Pasa de ir desde el exterior, desde los objetos de percepción, a ir al interior. En el interior no hay objetos de percepción ni conceptos, el interior es quietud, es silencio, vacío, es paz. Es la quietud de ser.
Por tanto, la mente, cuando va hacia el interior a buscar una respuesta, no la encuentra porque no hay nada conceptual. Y al no haber nada, la mente no puede sostenerse y acaba disolviéndose.
Esto se llama "reposar en el corazón"; la mente no encuentra nada conceptual a lo que identificarse y, por tanto, descansa en la quietud, en la nada, en la ausencia de contenido y movimiento, en el vacío. La mente reposa en el Ser que Soy. Reposa en “Yo soy”.

En estos breves instantes en los que la mente descansa en el corazón, lo que queda es paz, silencio, quietud, vacío. No hay objetos de percepción, hay una ausencia de movimiento y contenido. Y esta ausencia es nuestra verdadera naturaleza; La Realidad Absoluta.

Descansar en esta paz y esta quietud es lo único que hay que hacer para erradicar el “yo” y con él, el deseo, los problemas y el sufrimiento.
Cuando la mente descansa en el corazón, lo que queda es el Ser puro. No hay “yo”, no hay ego, no hay nadie, se ha trascendido la persona. Esto es la liberación.

¿Liberación de qué? De la creencia de que soy alguien.

Pero la mente no tardará en volver a salir al exterior y llevar la atención hacia afuera, hacia el mundo y los objetos de percepción para identificarse nuevamente con ellos.

Cada vez que la mente vaya hacia afuera y surja el sentido de “yo” y con él el deseo, el enojo y el sufrimiento, lleva la mente hacia su fuente y descansa en la paz y la quietud que Es.

Cada vez que la atención salga hacia fuera y se identifique con el contenido, pregúntate: ¿Quién es este “yo”? y no respondas. Simplemente quédate en silencio.

Son unos breves instantes de tiempo en los cuales hay una total ausencia de movimiento y contenido, solo hay quietud. Sé consciente de este breve espacio de silencio y reposa en esta quietud.

Cada vez que vayas practicando así, estos espacios de silencio serán más largos. Pon tu atención totalmente en esta quietud y no hagas nada, simplemente descansa en el silencio.

En este silencio habrá un reconocimiento de lo que Verdaderamente Eres. Y después de este reconocimiento habrá una transformación interior en ti. Pero esto no puede ser un aprendizaje intelectual, debes experimentarlo. Solo en el silencio ocurre este reconocimiento de tu verdadero Ser. Solo el silencio te despierta de este sueño ilusorio.




Expansión de Consciencia




MEDITACIÓN Y SACRIFICIO

La personalidad humana es una estructura muy compleja. En los upanishads se la describe como compuesta de cinco vainas. Estas vainas no son como cajas vacías o como los pisos de un edificio; cada vaina está llena de conciencia y es un ser en sí misma. 

Cada uno de estos seres-vaina tiene su propia y única vida y sus propias leyes de desarrollo. Cada una de ellas depende de un universo especial. El alimento viene del universo físico; la energía psíquica viene del Prana cósmico; el conocimiento viene de la mente cósmica; la consciencia del ser individual es un reflejo del Paramatman (el Ser universal) y la dicha del ser proviene de la dicha de Brahman. Cada uno de estos cinco seres pueden funcionar debidamente únicamente si se abren plenamente al nivel correspondiente de la Vida universal y por la renovación constante de este contacto.

Cuando este contacto o proceso de renovación es defectuoso, el ser se separa de la Vida universal y permanece sin desarrollarse. Esto es lo que sucede cuando llevamos una vida ignorante e inconsciente.

Para lograr el pleno desarrollo de cada vaina-ser y el crecimiento total de toda la personalidad, es preciso que cada vaina se abra plenamente a la Vida universal. Para esto es indispensable penetrar en cada vaina, comprender su funcionamiento, quitar sus efectos, purificarla, desarrollar sus poderes y abrirla de par en par a la Vida universal. Ahora bien, ¿es posible hacer esto?

El acto de penetrar y abrir cada vaina no pertenece a acciones físicas. Es mediante la expansión de la conciencia que nosotros nos ponemos en contacto con las vainas. Pero para esto debemos primero descubrir el centro de nuestra consciencia, es decir, el punto en el cual el Atman se manifiesta, el punto de contacto entre el yiva (ser individual) y el Paramatman. ¿Qué es este centro? Es el corazón espiritual o intelecto superior (dhi). Es el hall común o el vestíbulo a través del cual nosotros entramos en las vainas. Una vez que esta puerta interior se ha abierto, una vez que el centro espiritual ha despertado, el próximo paso es expandir esa conciencia más elevada por todas las vainas.

¿Cómo hacer esto? Por medio de la meditación. Los sabios de la antigüedad desarrollaron elevadas formas de meditación por las cuales lograron una profunda comprensión de la naturaleza real del hombre y del mundo. Con la ayuda de estas técnicas, nosotros podemos hacer llegar la luz del Atman hasta los más escondidos pliegues y rincones de cada vaina, purificarlas y abrirlas a la Vida universal.

Cuando logramos trascender el ego y poner bajo control a las distintas partes de la personalidad, bajo el control del Atman, toda nuestra vida se convierte en una gozosa participación en la evolutiva creatividad de lo Divino. Esta participación en la Vida divina a través de una más elevada conciencia se llama yagña (sacrificio) y a través de ello el individuo halla su lugar en la armonía cósmica; comienza a comprender que la vida no es algo carente de sentido, vacía o ilusoria. Y realiza que toda vida está, evolucionando hacia niveles más elevados de conciencia, libertad y dicha.

Al transformar la conciencia humana, este sacrificio acelera el proceso evolutivo y capacita al hombre para participar plenamente en la progresión evolutiva.

Debemos señalar en este contexto que el propósito del sacrificio no es el de llevar una vida feliz, bien ajustada a los requisitos sociales con un espíritu de 'toma y daca'. Esta clase de vida es apropiada para una persona prudente o servil, mediante la sumisión de su propio ego a un individuo dominante o a ciertos grupos sociales.

Yagña es fundamentalmente una disciplina espiritual y su propósito fundamental es transformar la conciencia humana. La armonía y paz que esta otorga son sólo productos secundarios de aquella conciencia elevada hacia la cual nos conduce directamente.

Yagña tiene dos dimensiones: vertical y horizontal. Por un lado conduce a niveles de conciencia más y más elevados y por el otro hacia una armonía cada vez mayor con la Vida universal. Aún en los niveles de conciencia más inferiores existe un proceso controlado que lo distingue de la inconsciencia, esa corriente impulsiva que maneja la vida común.

La idea fundamental de yagña que la distingue de otras disciplinas es: el logro de la suprema armonía por medio de la participación en la obra de Dios en el mundo. Los sabios Védicos llamaron a la suprema armonía, 'ritam'; Srí Ramakrishna la llamó 'bhava-mukha'. Es el punto convergente entre Dios y el mundo; entre lo sin-forma y lo con-forma; entre lo Absoluto y lo Relativo, o 'nitya y lila', como lo llamaba Srí Ramakrishna.

Esta experiencia integral es el conocimiento más maduro y perfecto de la Realidad total. Por medio de ella uno reconcilia todos los conflictos entre bien y mal; felicidad y pesar; esfuerzo propio y gracia divina, etc. A través de esta experiencia uno comprende que la única Realidad aparece tanto como impersonal o personal; sin forma y con forma; inmanente y trascendente.

Esta experiencia integral se logra, no escapando del mundo, sino participando en él con una correcta comprensión; y no solo mediante la meditación, sino combinándola con amor hacia todos como manifestaciones de lo Divino; no buscando únicamente nuestra propia salvación, sino buscando la liberación de todos (sarvamukti). Este es el ideal que sustenta el yagña. Es vivir en lo Divino, mediante lo Divino y volverse un canal abierto para lo Divino.

La vida humana es un canal para el fluir del poder divino. Yagña mantiene este canal abierto, purificándolo y quitándole los obstáculos. Al principio Dios aparenta estar en el extremo de este canal, como siendo el que recibe, como el que disfruta de nuestro sacrificio, como la meta de nuestra lucha. Pero a medida que progresamos nos damos cuenta que Dios es también el punto de partida; que Él es el eterno dador, en realidad el único dador, siendo todos los otros sólo distribuidores. Como dice el Guita: “Aquel Ser Primordial de Quien ha surgido este proceso eterno en el comienzo del Tiempo" [BG 15.4]. Todo proviene de Dios y todo vuelve a Dios, a través nuestro.

Cuando nosotros entendemos y realizamos esto, la diferencia entre sagrado y profano desaparece. Entonces vemos toda actividad como un acto de recibir de Dios o de dar a Dios. La vida de cada hombre no es otra cosa que un balance para Dios. Penetra en tu propia vida, examínala cuidadosamente y fíjate cuánto has recibido de Dios y cuánto Le has devuelto.

En la vida secular llevamos muy cuidadosamente nuestras entradas y salidas, o sea débito y crédito como lo llaman los contadores. Pero muy rara vez practicamos este hábito en nuestra conducta y experiencia diaria. Escuchar es un crédito o entrada; hablar es débito o salida. Aprender es crédito, enseñar es débito. Ser amado es crédito o entrada; amar es débito o salida. La salud es una entrada; la enfermedad es salida. Pureza es entrada, el pecado es salida. No es necesario que todas las entradas sean beneficiosas ni todas las salidas sean dañinas.

Si mantenemos tal estado de cuentas en nuestra vida diaria con la comprensión de que todo proviene de la Vida universal y a ella retorna, la vida diaria se convertirá en un yagña y la vida secular en vida espiritual.

Un aspirante espiritual es un Tenedor de Libros de Dios. Sabiendo muy bien que todo Le pertenece, vigila cuidadosamente todo lo que recibe de la Vida universal y observa cómo y cuánto ha usado.

El aspirante utiliza lo estrictamente necesario para su mantenimiento físico y espiritual. Esta forma de verdadera auto-negación es lo que significa 'tapas'. El resto lo devuelve a la vida universal. Permitir que las dádivas de la Vida universal fluyan libremente a través suyo para el beneficio de otros, libre de las obstrucciones del ego, es lo que significa ‘dana'. El  verdadero ‘tapas' no es una mera austeridad que a menudo degenera en una auto-tortura; y verdadera 'dana’ no es una caridad egoísta.

Para un practicante de Karma Yoga, ‘tapas' y ‘dana' son dos métodos por los que él orienta su vida hacia la Vida universal. Como tal, ellas no son disciplinas especiales para ser practicadas en un momento específico (como por ejemplo, ayunar o hacer caridad en un día determinado); sino que constituye un doble principio general que convierte cada actividad en un sacrificio, un yagña, una disciplina espiritual.

Si el sacrificio o yagña es el cuerpo, tapas y dana son sus alas. Los tres juntos forman el cimiento de la vida espiritual, especialmente del Karma yoguin. Es por eso que el Guita dice, “Nunca debe abandonarse la practica de yagña, dana y tapas... Esta es mi firme y más elevada creencia.” [BG 1.5-6] Los Upanishads también declaran: "El sabio aspira a realizarlo (al Ser infinito) por medio del estudios de los Vedas, a través de yagña, dana y tapas."
Por su parte el Bhakta, el amante de Dios, lo hace a través de su oración y culto o adoración. Rezar es pedir a Dios; recibir de Dios. Todo lo que recibimos es el resultado de una oración, aunque nosotros no siempre somos conscientes de este hecho. Aún aquellos que no ruegan a Dios y están llenos de deseos y esperanzas, aunque no los expresen con palabras y pensamientos dirigidos a Dios, están rogando inconscientemente. En este sentido todos están constantemente rogando.

Lo que el aspirante espiritual hace es hacerse conciente de este hecho; enuncia debidamente sus anhelos y deseos y los dirige hacia Dios. Más aún, acepta todo con gratitud considerándolo como 'prasad' de Dios, como Su gracia. Culto y adoración es dar o entregarse a Dios como un acto de servicio.

Un verdadero Bhakta convierte todas sus actividades en distintas formas de adoración; al comienzo, con la ayuda de repetidos auto-ofrecimientos interiores y más adelante, mediante una conciencia meditativa habitual de la presencia del Señor en su corazón. Además, viendo al Señor en todos los seres, los sirve de todas maneras. Servicio a Dios es llamado 'bhayana', de la raíz 'bhadj': servir; el servicio al hombre es llamado 'sevana' o 'seva'. Durante siglos estas dos formas de servicio han quedado separadas y a menudo consideradas contradictorias. Swami Vivekananda las unificó en un solo sendero capaz de conducir al hombre al logro espiritual a través del servicio social. Así, por medio de la doble disciplina de oración y culto, un devoto de Dios convierte toda su vida en un yagña sacrificio.