domingo, 3 de mayo de 2020

Verbo Interior - Bautismo







Hay miedos personales, que son los apegos inferos, de la periferia del ser, es decir, lejos de la consciencia verdadera. Los miedos personales, son características de la individualidad corporal, en un tiempo psicológico y la materia. Esto viene de karmas de la vida anterior y es lo que hemos venido a gestionar, para salvar nuestra individualidad álmica. El miedo creado por otros, por el cual se engaña a las masas vulnerables esta exento de karma individual, pero no excepto del karma grupal. He ahí la elección. Si se elige la voz interna del alma, o la voz de la masa. En la primera elección se genera dharma, ya que es una confianza y entrega absoluta a la divinidad. En la segunda, se es como una hoja llevada por el viento a la deriva. 


La tarea de Dios en la Creación, es hacer regresar a todos los seres a la unidad concienciarte con el mismo, mediante la palabra de la Inteligencia Crística que se fusiona en el interior de cada ser que la recibe y se forma el VERBO INTERIOR…


"El reino de Dios que está dentro de vosotros
El Reino de Dios no vendrá con observación, ni se dirá: Vedlo aquí o allá, porque mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros". (Lucas 17:20-21).

El ser humano es un eterno buscador de la felicidad perdurable y de la liberación del sufrimiento (el Reino de Dios) y está dentro de ti. Contempla tu alma como reflejo del Espíritu y verás que tu Ser abarca el imperio infinito de amor divino, sabiduría divina y bienaventuranza divina, presente en cada partícula de la creación vibratoria. 

El reino de Dios no puede hallarse mediante la observación (sentidos) sino por medio del recogimiento interior de la conciencia para percibir la Divina Realidad dentro de nosotros. Concéntrate en tu interior y hallarás la conciencia de Dios oculta detrás de la conciencia material. La gente supone que el cielo es un lugar físico, el reino de Dios o de los cielos consta de la Conciencia Cósmica y de los reinos causal y astral de la creación vibratoria, más sutiles con la voluntad de Dios que las vibraciones físicas cuyo agrupamiento forma los planetas, y el ambiente terrenal. Los objetos materiales que conocemos por los sentidos son el producto de la interacción de fuerzas que se originan y existen más allá de la capacidad de observación de la conciencia humana. 

El principio de todos los objetos y vibraciones materiales están en la Conciencia Cósmica. La materia es energía física condensada, la energía física es energía astral condensada y ésta a su vez es la fuerza condensada del pensamiento original de Dios. La Conciencia Cósmica está en el interior y más allá de la materia, la energía física, energía astral y el pensamiento o conciencia. Lo mismo ocurre en el macrocosmos y en el microcosmos del cuerpo humano: la Conciencia Cósmica, cuyo rasgo es el gozo y la inmortalidad es la que ha creado la conciencia humana y se encuentra dentro de ella. Cada alma se concibió a partir de la Conciencia Cósmica, pensamiento de Dios revestida de condensación de fuerzas magnéticas causales propias de la conciencia para engendrar el cuerpo astral de energía vital luminosa y cuerpo mortal de carne y hueso. 

El reino de Dios no está separado del reino de la materia, sino que está en el interior como fuera, por eso Jesús dijo que no se busque el Cielo con la conciencia enfocada en las vibraciones materiales e identificadas con las sensaciones y placeres corporales y las comodidades terrenales. En el reino de la materia y de la conciencia corporal el humano padece enfermedades, sufrimiento físico y mental, y sí dirige su atención al reino interior, halla al Espíritu Santo o Vibración Cósmica. Dejarse llevar al exterior conduce a los apegos y limitaciones terrenales del cuerpo, pero meditar en Om para seguir la corriente de la conciencia hacia el interior es alcanzar el bienaventurado reino de Dios más allá del cuerpo físico. Al comulgar con la Conciencia Crística, se experimenta la unidad del alma con el Espíritu omnipresente, el pequeño Ser. 

El reino de Dios será descubierto por los que profundicen en la meditación concentrándose en el silencio interior para transcender la conciencia humana y alcanzar la supraconciencia, la Conciencia Crística y la Conciencia Cósmica. La paz es la primera vislumbre del reino interior de Dios. Concentrándose en esta paz, se podrá entrar en el reino de la conciencia de Dios y esta percepción se va transformando en omnipresencia, dicha renovada y visiones de los reinos de luz. En el Bhagavad dice Él está dentro y fuera de todo cuanto existe; es cercano y a la vez lejano; es imperceptible por ser tan sutil. Él es Indivisible, se manifiesta en forma de incontables seres; Él los conserva y los destruye, y de nuevo los crea. La luz de todas las luces, más allá de las tinieblas, el Conocimiento mismo, Aquello que debe conocerse y la Meta de todo saber, Él mora en el corazón de todos.

El Ashrami Ascendido, comprende que el sendero de la meditación sublime, es el camino de la unión con Dios, es la consciencia de realización del reino de Dios que está dentro de cada ser. Con los signos sagrados, es posible hallar dicho reino mediante el despertar de los centros astrales y causales de fuerza vital y conciencia que están en la espina dorsal y cerebro, puertas de entrada a las regiones celestiales de conciencia trascendente, y que los signos trazan en el eter. Quien despierte dichos centros, conoce a Dios, tanto en la Naturaleza como en su alma. 

Los Brahamanes, observan de Panjali, los 8 pasos para ascender al reino de Dios que está dentro del propio ser: 

1: Yama (Los Trece Senderos del Dharma).

2: Niyama (pureza de cuerpo y mente, contentamiento, autodisciplina, introspección y devoción a Dios). Estos 2 primeros pasos dan autocontrol y calma mental. 

3: Asana (disciplina del cuerpo, para adoptar y mantener la postura para la meditación sin fatiga ni inquietud física o mental), 

4: Pranayama (técnicas de control de la fuerza vital o prana que calman el corazón y el aliento y eliminan de la mente las distracciones sensoriales), 

5: Pratyahara (interiorización de la mente, retirar la mente de los sentidos). 

6: Dharana (utilizar la mente interiorizada para concentrarse totalmente en Dios en algún aspecto en los cuales Él se revela). 

7: Dhyana (meditación, permite concebir a Dios y de sus atributos como la expansión de la Conciencia Cósmica) y 

8: Samadhi (experiencia supraconsciente, unión con Dios, del alma con el Espíritu).

A través de la concentración en el ojo espiritual (centro de la Conciencia Crística) puedes llegar al reino de Dios, con meditación profunda y prolongada, para dejar de enfocar la atención en el cuerpo material, para hacerlo en el cuerpo astral e intuir estados más profundos de conciencia. Se dejan los apegos a la materia.

Los tejidos del cuerpo físico: células, tejido de cuerpo astral formado por prana (energía vital o unidades inteligentes de luz). Cuando hay apego al cuerpo (tensión de la energía vital), el prana del cuerpo astral se compacta y queda confinado por la identificación con la forma física. Con la relajación, el prana comienza a expandirse. Con la meditación más profunda, el cuerpo astral de energía se expande y supera los límites del cuerpo físico pues se puede unificar con la Energía Cósmica que impregna el universo. Dios en su aspecto de Espíritu Santo (Vibración Sagrada) es la Luz de la Energía Cósmica, el hombre hecho a imagen de Dios está compuesto de dicha luz. Somos esa Luz que se ha compactado y esa Luz de nuestro Ser Universal.

Primer paso para entrar en el reino de Dios: sentarse quieto, postura correcta de meditación con espina dorsal erguida y tensar y relajar el cuerpo (al relajar se libera la conciencia del confinamiento de los músculos), respiración profunda, inhalas y tensas el cuerpo y exhalas y relajas y lo haces varias veces. 

Con cada exhalación se desecha todo movimiento y tensión de los músculos hasta alcanzar la quietud corporal. Con técnicas de concentración, se elimina la inquietud mental y entonces se disfruta de paz por la presencia del alma (en el templo del cuerpo está la vida, en el de la mente la luz, y en el del alma la paz), cuanta más paz, más adentro del alma y ese es el estado de supraconciencia, la conciencia se expande y sientes como todos los seres están dentro de ella, estás adentrándote en la Conciencia Cósmica. Siente la paz en todo; flores,... Ve que la tierra y los mundos flotan. 

Primero se le conoce a Dios como paz (pensamientos se han transformado en sentimiento intuitivo puro), y después se siente como un gozo que no se extingue. La dicha es un estado más profundo que la paz que se consigue en el samadhi. Con paciencia y meditación, el devoto reclama al Señor: “Ven a mí como gozo en la unión del samadhi y permanece por siempre en mi corazón, en el altar de la dicha. Le atañe al hombre como alma practicar ese silencio interior y encontrar a Dios ahora e incluso en la actividad, permanece en un estado de recogimiento interior.

La destrucción del cuerpo, la inquietud y la vida no son más que dramas que estoy representando como un divino entretenimiento, puedo actuar pero desde el silencio interior, observo con gozo el guión de la vida. El objetivo es que podamos decir: Padre fue un hermoso espectáculo, pero ahora estoy listo para regresar a mi Hogar. La felicidad y la paz infinitas están al alcance de la mano detrás de la ignorancia del hombre. 

El reino de Dios está dentro de nosotros, lo único que hay que hacer es darle la espalda al mal y seguir la luz de la bondad. La felicidad está tan cerca como nuestro propio Ser, no se trata de alcanzarla, sino de levantar el velo de la ignorancia que envuelve al alma. La dicha es el derecho de cada alma. El Espíritu es felicidad. El alma es el reflejo puro del Espíritu. El ser humano apegado al cuerpo, no puede percibir esa verdad, pues su conciencia está distorsionada, el lago de su mente se agita sin cesar por la invasión de pensamientos y emociones. La meditación aquieta las olas del sentimiento (chitta) y así la imagen de Dios como alma gozosa se puede ver reflejada en su interior.

Al comenzar a meditar, llega la inquietud, pero hay que escapar con devoción y perseverancia, hay que retirar a la mente de las distracciones y ponerla bajo el control del Ser. Para el hombre indisciplinado, la meta del yoga es difícil de alcanzar. Coger el hábito de mantenerse interiormente en la calmada presencia de Dios, para mantener ese estado mental, día y noche. El esfuerzo vale la pena, ya que vivir en la conciencia de Dios es terminar con la esclavitud de la enfermedad, sufrimiento y del temor. 

Permanece en compañía de Dios, esa es la única finalidad de la vida. Si uno no se va a dormir hasta haber meditado y haber sentido la Divina Presencia, descubrirá una felicidad que supera toda expectativa. Ese esfuerzo que se hace, nos convierte en reyes, en el trono del reino de la paz y del gozo. El tiempo que se emplea en la búsqueda de lo material es un derroche de la oportunidad de conocer a Dios. Bienaventurado aquel que toma la determinación de no descansar jamás hasta encontrar a Dios. Se experimenta una felicidad interior constante sin depender de lo externo, es la prueba de que Dios ha respondido con su presencia. El único camino es meditar con regularidad y con profunda concentración y devoción. 

La meditación de cada día debe ser cada vez más profunda y desaparecerán las preocupaciones, es una felicidad suprema y la seguridad divina: (Él ordenará a sus ángeles que te guarden en todos los caminos. Puesto que me ama, lo salvaré, lo protegeré, pues me reconoce. Me llamará y le responderé, estaré a su lado en la desgracia, lo salvaré y lo honraré. Lo saciaré de larga vida, haré que vea mi salvación. Salmos 91:1-16). 

Con la conciencia centrada en el Señor, desaparecen los velos de maya, lleno de gozo y encuentras a Dios en las flores, estrellas,... Todos los disfraces de Dios quedan a un lado y te encuentras cara a cara con el Infinito, en la bienaventurada unidad de la comunión divina. Permanece siempre embriagado con el Ser Divino y que tu ola de conciencia repose en el seno del Océano Eterno. Si uno patalea en el agua, no es consciente del océano, sino del esfuerzo que se hace. 

Si uno se entrega y relaja, el cuerpo flota y sientes como el mar te acaricia. Así es como el que se halla en calma, recibe a Dios. Él está dentro de ti, en el fondo de tus percepciones, pensamientos, sentimientos, en cada alimento, oxigeno. No vives gracias al alimento o al aire, sino gracias a la Palabra Cósmica de Dios. Piensa en Él todo el tiempo, Siéntelo. Dondequiera que lo percibas, se desvanecerá la ignorancia. Establecer contacto con Él es la meta de tu existencia. Los que perseveren, entrarán en el reino de Dios en esta vida.

Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:7-8)

Cristo es la infinita consciencia de Dios que esta presente en toda la creación. El Cristo es -El Hijo Unigénito- de Dios Padre Creador, el nuncio reflejo puro del Espíritu en el reino de lo creado. Esta inteligencia Universal, o Consciencia de Krishna, según las escrituras hindúes, se manifestó plenamente en la encarnación de Jesus, Krishna y otros seres iluminados y ascendidos a la unidad absoluta, y puede también manifestarse en tu propia consciencia. La totalidad de la creación vibratoria es una exteriorización del espíritu mediante al verbo. El espíritu Omnipresente se haya en el verbo y por ende, en toda la materia vibratoria. Una cosa es la materia vibratoria y otra, lo que a esa materia vibratoria le haga vibrar. Ambas son entonces el origen de la vida y la existencia. 

La tarea de Dios en la Creación, es hacer regresar a todos los seres a la unidad concienciarte con el mismo, mediante la palabra de la Inteligencia Crística que se fusiona en el interior de cada ser que la recibe y se forma el VERBO INTERIOR…

Cuando el sufrimiento se extiende sobre la tierra, Dios, manifestado como el Padre, responde al llamado del alma de sus hijos, y envía al hijo divino para que, por medio de su enseñanza, haga emerger la vida espiritual trascendente en cada ser y que este, se manifieste como hijo de Dios, plenamente. La Consciencia Cristiana enseña a los seres humanos creados por Dios, el camino hacia Dios como Padre, y estos a la vez, son elevados a la calidad de hijo Divino, para así cooperar en la salvación de sus propias vidas.




Importancia de los sacramentos.

Venimos de Dios y vamos a Dios. Toda la humanidad es este movimiento, creyentes, no creyentes, seres ascendidos, conscientes o no conscientes, cada ser cumple esta dinámica. Nadie se creó a si mismo. Por lo tanto si es un planeta, o una humanidad creada por Dios, con los procesos del día y la noche, el nacimiento y la muerte, con diferentes niveles de consciencia de los Divino, mediante el libre albedrío muchos llevaran una vida de karma, mientras otros mas conscientes de su origen divino, estarán mas asociados al Dharma. Los sacramentos otorgan divinidad en medio de la materialidad y elevan en consciencia. Durante el bautismo por el agua y el espíritu, manifestad en la forma del espíritu santo como paloma que experimentó Juan el Bautista y Jesús en el Jordán. Vieron que la luz del ojo espiritual descendía de la Divina macroscósmica; y de allí provenía la voz de OM, el sonido celestial inteligente y Verbo creador de todas las cosas, que vibraba como voz intangible…

“Tu eres mi hijo, ya que has elevado tu consciencia por encima de las limitaciones del cuerpo y de toda materia con el objeto de percibirte a ti mismo (Inteligencia otorgada por Dios) en unidad con mi perfecto reflejo, mi imagen unigénita, inmanente en todo lo manifestado. Yo soy la Bienaventuranza, y expreso mi gozo en el regocijo que sientes al sintonizarte con mi Omnipresencia”

Jesus en la meditación mas profunda, por la acción del agua y del espíritu, experimento la sintonía de su consciencia  con la Consciencia Crística, el reflejo unigénito de la Inteligencia de Dios Padre Creador, presente en la Sagrada Vibración del Verbo.  Primero sintió su cuerpo como la totalidad de la creación vibratoria, en la cual su pequeño cuerpo estaba incluido, dentro de su cuerpo cósmico constituido por la creación entera… percibió su unidad con la innata Presencia de Dios en el aspecto de Cristo, infinito, como inteligencia universal… -Un aura magnética de bienaventurado amor divino en la cual la presencia de Dios sostiene a todos los seres.

En la meditación mas profunda, un ashrami consciente puede recibir el sacramento del Bautismo del Agua y del Espíritu como nivel iniciatico de consciencia a través de la Sagrada Sílaba OM, la voz que salía de los cielos en el jordán.

Comprueba luego que le es posible seguir la luz microcósmica del Espíritu. A través de los ojos físicos, el ser humano ve únicamente su cuerpo y una pequeña porción del mundo. Sin embargo la consciencia se expande al recibir el bautismo o iniciación espiritual. Todo ashrami ascendido puede a semejanza de Jesus, ver la paloma espiritual posarse sobre él… es decir, que puede contemplar el ojo espiritual de la omnisciencia omnipresente, y. Como resultado de perseverar en la meditación Crística cada vez mas profunda, logre adentrarse en su luz, percibida la totalidad del reino de la Energía Cósmica, o Fuente de la Creación, y la consciencia de Dios, existente en dicho reino y mas allá aun, en la infinita Bienaventuranza del Espíritu consciente que es hijo de Dios… 


NAMASTE








miércoles, 22 de abril de 2020

Vida Avatarica y Yo Mental Sagrado


Enlace

La toma de conciencia es el primer paso para sanar o cambiar

La toma de conciencia es, por encima de todo, un despertar. Es abrir lo ojos desde el interior para hacer consciente lo inconsciente y así poder dar el paso e iniciar toda una necesitada revolución personal. Solo entonces seremos capaces de sanarnos, de desprendernos de lo que hace daño y, sencillamente, avanzar hacia lo que merecemos.

Los aspectos más elevados de su ser están incorporando lentamente su ser físico. Esto es evidente por la sensación de la expansión justo encima de su área del plexo solar: esta es el área de su estrella central donde su alma se ancla en su cuerpo físico.

“Vivir en la Luz es tener Conciencia de Existir”

Baruj Ata Adonay Eloheinu Mekej Haolam.

VIDA AVATARICA Y YO MENTAL SAGRADO


Vivir en la Tierra les provee a ustedes una oportunidad de experimentar completamente cómo es ser un humano. Ahora, ustedes podrían preguntar: ¿qué tiene de tan especial ser un humano? La experiencia humana es tanto diversa como intensa. Cuando ustedes viven una vida humana, están temporalmente inmersos dentro de un abrumador campo de sensaciones físicas, pensamientos y sentimientos. 

Debido a la dualidad inherente en este campo, hay gran contraste e intensidad en sus experiencias. Mucho más grandes que cuando ustedes están en los planos astrales, como ustedes lo llaman. (Estos son los planos a los cuales ustedes entran después de que mueren y donde están entre vidas) Debe ser difícil de imaginar para ustedes, pero a muchas entidades en nuestro lado les encantaría estar en sus zapatos. A ellos les encantaría ser humano, ganar experiencia humana. La experiencia humana tiene una clase de realidad en ella, la cual tiene un incalculable valor para ellos. Aunque ellos pueden crear incontables realidades por el poder de su imaginación, esto les da menos satisfacción que la creación de una realidad ‘real’ en la tierra. 

Sobre la tierra, el proceso de creación es a menudo una lucha. Ustedes típicamente encuentran una suerte de resistencia en hacer realidad sus sueños. El tipo de creación mental en el mundo astral es mucho más fácil. No hay tiempo de retraso entre el pensamiento de algo y la verdadera creación del mismo. Además, ustedes pueden crear cualquier realidad que quieran o en la que puedan pensar. No hay límites. En el momento que ustedes imaginan un jardín encantador, está ahí para que ustedes entren. 

Dar nacimiento a una idea en la tierra, hacerla realidad en el mundo material, es un gran esfuerzo. Demanda una fuerte intención, perseverancia, claridad mental y un corazón confiado. En la tierra, ustedes tienen que tratar con la lentitud y tenacidad del mundo material. Ustedes tienen que lidiar con sus propios impulsos contradictorios, con las dudas, con la desesperación, con la falta de conocimiento, con la falta de confianza, etc. 


El proceso de creación puede ser obstruido o incluso fallar a causa de cualquiera de estos elementos. Pese a todo, estos problemas potenciales, incluso las fallas, son las verdaderas razones que hacen tan valiosa la experiencia de vida terrestre. En este proceso, los desafíos que encuentran son sus más grandes maestros. Le dan a la experiencia terrestre una profundidad tal que la hace mucho más honda y amplia que el fácil proceso de creación en los planos astrales. Esta facilidad engendra insignificancia. (Volveremos sobre este tema más abajo). Las entidades astrales que todavía no han experimentado vidas sobre la Tierra saben y entienden esto. 

Ustedes con frecuencia se desalientan e incluso se desesperan por la no condescendiente naturaleza de su realidad. Muy a menudo, la realidad no responde a sus deseos y esperanzas. Muy frecuentemente, sus intenciones creativas parecen finalizar en dolor y desilusión. Sin embargo, ustedes hallarán la llave de la paz y la felicidad en algún punto. Ustedes hallarán aquella llave dentro de su propio corazón. Y cuando lo hagan, la alegría que les sobrevendrá no será igualada por nada creado en los planos astrales. Será el nacimiento de su maestría, su divinidad. El éxtasis que experimentarán cuando despierte su divinidad les proveerá el poder de sanarse a ustedes mismos. Este amor divino les ayudará a recuperarse de las heridas profundas que han sufrido a través de sus vidas en la tierra. 

Después de esto, serán capaces de ayudar a curar a otros que hayan atravesado las mismas pruebas y penas.
El Ashrami Ascendido reconocerá su dolor. Lo verán en sus ojos. Y serán capaces de guiarlos en su camino hacia la divinidad desde la vibración propia del alma, desde la Canción del Alma, que es la vibración Katrica del Alma Ascendida. 

El propósito de ir a través de la dualidad 
Por favor no subestimen el significado de sus vidas en la tierra. Ustedes pertenecen a la más creativa, avanzada y valiente parte de Dios (Todo lo Que Es). Ustedes son exploradores de lo desconocido y creadores de lo nuevo. Sus exploraciones a través del reino de la dualidad han servido a un propósito que está más allá de su imaginación. Es difícil explicarles el profundo significado de sus viajes, pero queremos decirles que ustedes han creado un nuevo tipo de conciencia, una que no existía previamente. 

Esta conciencia primeramente fue desplegada por Cristo, cuando caminó en la tierra. Esta conciencia, que llamaremos la conciencia Crística, resulta de una alquimia espiritual. Alquimia física es el arte de transformar plomo en oro. Alquimia espiritual es el arte de transformar energía oscura en “la tercer energía”, el oro espiritual presente en la energía Crística.
Por favor entiendan que no estamos diciendo que el propósito es transformar oscuridad en luz, o malo en bueno. Oscuridad y Luz, malo y bueno son opuestos naturales; ellos existen gracias al otro.

La alquimia espiritual introduce una ‘tercer energía’, un tipo de conciencia que abarca ambas polaridades a través de energías de amor y comprensión. El verdadero propósito de su viaje no es hacer que la Luz conquiste a la Oscuridad, sino ir más allá de estos opuestos y crear un nuevo tipo de conciencia, la cual pueda mantener la unidad tanto ante la presencia de luz como ante la presencia de oscuridad. 

Explicaremos este punto bastante difícil por medio de una metáfora.
Imaginen que ustedes son buceadores de mar profundo en busca de una perla. Una y otra vez ustedes se zambullen en el océano para hallar esta particular perla, de la cual todo el mundo habla pero que nadie realmente ha visto. Se rumorea que incluso Dios, el Principal Buceador, nunca ha tocado la perla. 

Zambullirse en el océano está lleno de peligros, ya que pueden perderse o ir a las profundidades y suspender su respiración. Aún así, ustedes persisten y se sumergen en este océano una y otra vez, porque ustedes están resueltos e inspirados. ¿Están ustedes dementes? No, ustedes son exploradores de lo nuevo.

El secreto es: en el proceso de hallar la perla, ustedes la están creando. La perla es el oro espiritual de la conciencia Crística. La perla son ustedes, transformados por la experiencia de la dualidad.
Lo que tenemos aquí, es una verdadera paradoja: al explorar lo Nuevo, ustedes lo están creando. Ustedes han pasado a ser la perla de la creación de Dios. 

Dios no tiene otro modo de hacer esto, porque lo que ustedes van a hallar, aún no existe: tiene que ser creado por ustedes. ¿Por qué estaría Dios tan interesado en crear algo nuevo? Permítanos exponer esto de la manera más simple posible.

Primero, Dios es enteramente BUENO. Hubo bondad en cada lugar y todo alrededor. En realidad, porque no había nada más, las cosas eran estáticas. Su creación carecía de vitalidad, carecía de la posibilidad de crecimiento y expansión. Podrían decir que estaba atascada.

Para crear cambio, para crear una oportunidad de movimiento y expansión, Dios tuvo que introducir un Elemento en su creación que fuese diferente de la Bondad que lo impregnaba todo. Esto fue muy difícil para Dios, ya que ¿cómo pueden ustedes crear algo que no son ustedes? ¿Cómo puede la Bondad crear Maldad? No puede. Por lo tanto, Dios tuvo que salir con un truco, por así decirlo. Este truco se llama IGNORANCIA. Ignorancia es el elemento que se opone a la Bondad. Crea la ilusión de estar afuera de la Bondad, o estar separado de Dios. “No saber quiénes son ustedes” es el incentivo detrás del cambio, crecimiento y expansión en su universo. Ignorancia alimenta al miedo, el miedo alimenta la necesidad de control; la necesidad de control alimenta la lucha por el poder: y así ustedes tienen todas las condiciones para que el “Mal” prospere.

Fe, esperanza y amor son las tres virtudes capitales de todo aquel que camina hacia la luz. La fe es una perfecta seguridad de aquello que conocemos aunque no podamos explicarlo; la esperanza es una entera confianza en la evolución del Todo, que hace al discípulo capaz de permanecer tranquilo entre los más tremendos conflictos y de batallar denodadamente contra las más apesadumbrantes contrariedades; y en fin, el amor es lo que todo lo abarca y todo lo perdona.

La fe es esencial para el reconocimiento del mundo invisible que nos rodea y desde todas partes gravita sobre nosotros; y el hombre que se resiste a reconocerlo mora en un coto vallado por su propia personalidad. Hay una etérea y espiritual continuidad, un eslabonamiento omnilateral que se transfiere por el ser físico del hombre sin que éste pueda detenerlo, como la luz atraviesa los cuerpos transparentes. El pensamiento atraviesa la mente y la emoción del corazón de los hombres, de tal manera, que resultan casi perceptibles en su acción. Apenas es necesaria la fe para cerciorarse de que el pensamiento y la emoción pasan en ondas a través de los hombres según se evidencia en ocasiones de grande y universal importancia. Pero esto que sólo se reconoce en relación con sucesos de extraordinario interés, como en los inventos y descubrimientos simultáneos, en las restauraciones y reformas religiosas, en estallidos de rebelión o en demostraciones bélicas, es de igual evidencia en tiempos normales. Muchos impulsos, determinaciones e ideas que atribuimos al instinto o a excitación congénita, dimanan de las corrientes de pensamiento y de sensibilidad que incesantemente fluyen a través de la raza humana. 

Del mismo modo que la luz baña todas las cosas y cada cosa recibe y refleja los rayos que es capaz de recibir y reflejar, así las ondas del pensamiento pasan a través de las almas de los hombres v cada alma retiene lo que es capaz de retener para devolverlo al mundo. Son estas ondas el flujo inspirador de la vida del hombre y le llegan en modalidad de lo que llamamos bien o mal, en armonía con su peculiar capacidad. 

El discípulo que tiene fe, abre su alma a la plenitud del flujo y su alma resplandece albicante como blancas son las flores que reflejan todos los rayos del sol sin preferir ninguno de ellos. Sabe que al abarcar, recibir y reflejar el flujo entero, cuando por su ser atraviesa, no hay bien ni mal. Sabe que en este flujo surge la fraternidad. No necesitan los hombres aspirar a la unidad de pensamiento ni poner en acción las fuerzas mentales, sino ser capaces de abarcar el pleno flujo de pensamiento que sin cesar avanza a través de la mente colectiva de la humanidad; y aquellos que de ello son capaces, llegan a la condición que los coloca inalienablemente en el seno de la Fraternidad Blanca. 

Entonces conocen el poder de esta Fraternidad y unos se apoyan en otros sin necesidad de hablarse ni tocarse. Han transpuesto la férrea valla de separación y se entreabre la áurea puerta. El discípulo que ya transpuso esta férrea valla, sabe que el extravío de los criminales y malhechores proviene de limitación y de torpeza en aprender. Sabe que el perdón es el único castigo del pecado, pues al proporcionar el amor la gran oportunidad que encierra la peregrinación a través de la materia, tan sólo anhela el desenvolvimiento del hombre por tal medio, a fin de que sea capaz de realizar la peregrinación y así coopera el amor a realzar y redimir a la raza y librarla para siempre de las condiciones materiales. 

Al hombre que mora en su aislada y egoísta personalidad, le parecen propias y dentro de él nacidas las emociones del corazón. Esto es y no es así, del mismo modo que el aire que respira y el aliento que lo agita son y no son propiedad de su cuerpo físico, sino que pasan a través de él y como él son copartícipes los demás que se hallan en la misma esfera de receptividad. Al estudiar su propio corazón, queda iluminado el discípulo y percibe acertadamente el corazón de los otros hombres, porque su discipulado le pone en acecho de los flujos de emoción que pasan a través de la humanidad y le capacita para comprender que es preciso experimentar todos los sentimientos y responder a todas las ondas de emoción posibles para el hombre, antes de que le sea dado llegar a 1a condición en que pueda prescindir de toda efectividad.




Yo Mental Sagrado

Amados maestros, al avanzar en el sendero de la iluminación, y entender mejor la ley cósmica y el funcionamiento del universo, les damos la oportunidad de tener ocasionalmente un mejor entendimiento de algunos de los conceptos de la creación y de la complejidad del vehículo físico. Por tanto, quisiéramos darles una explicación detallada de la composición del Cuerpo Etérico y de su importancia en el proceso de la ascensión. El Cuerpo Etérico o Red/Tejido Etérico, que es mucho más fino en sustancia que el cuerpo terrenal, se refiere a la contraparte invisible del cuerpo físico. El Cuerpo Etérico está compuesto del aura física, que transmite el estado físico de salud de ustedes vía diversos colores y distorsiones – o ausencia de ellas – dentro del patrón del Tejido Etérico. Las emociones de dolor, sufrimiento y resentimiento son formas de pensamiento que obstruyen el que ustedes puedan abrazar y convertirse en el Portador de Luz que están destinados a ser. 

El proceso de ascensión implica la integración y asimilación gradual de la siguiente Faceta de frecuencia dimensional superior de su Yo Superior. Están en el proceso de expansión de su Luz y su conciencia. Su transformación hacia la auto maestría al igual que el proceso de ascensión se acelerarán grandemente una vez que hayan expandido su cordón de vida personal de Luz – un tubo Etérico de Luz – que es su conexión de base con su Divina Presencia YO SOY. También están en el proceso de restablecimiento de su conexión con el Río de la Vida vía su antakarana (puente arcoíris de luz) personal, que contiene la Esencia del Creador o Partículas Adamantinas. A lo largo de muchas eras pasadas, la humanidad ha disminuido la conexión con el Río de Luz/Vida de forma que en la mayoría de las personas, se ha convertido en solo un hilito pequeño de energía de la Fuerza de Vida.

Su Canción del Alma está compuesta por patrones vibratorios de la cuarta dimensión media y superiores de amor incondicional, sabiduría, equilibrio y armonía. Como un auto maestro su signatura energética y su Canción del Alma se fundirán en un Mandala Celestial de sonido y color, mediante el cual serán identificados en los Reinos superiores. Se les reconoce por el brillo de su Luz interior. Mientras más Esencia de Luz incorporen a su vehículo físico, más brillará su aura.

El Espíritu Santo – el Amor/Sabiduría de la Divina Madre Dios – o su Yo Mental Superior es la inteligencia superior discerniente que monitorea y regula las infusiones de Luz, y los dones del Espíritu asignados a ustedes de acuerdo a su nivel de percepción espiritual y sus necesidades actuales. Las dispensaciones especiales también son monitoreadas y dispersadas por su Sagrado Yo Mental que es el intermediario entre ustedes y su Tríada Sagrada y su Yo Dios. 

NAMASTE



martes, 17 de marzo de 2020

Hermes Trismegisto ~ Tratado I. Poimandres




Hermes Trismegisto ~ Tratado I. Poimandres


El Corpus hermeticum es una colección de 24 textos sagrados escritos en lengua griega que contienen los principales axiomas y creencias de las tendencias herméticas. En ellos se trata de temas como la naturaleza de lo divino, el surgimiento del Cosmos, la caída del Hombre del paraíso, así como las nociones de Verdad, de Bien y de Belleza.

Según la tradición, el Corpus fue redactado por Hermes Trismegisto, originariamente una simple transfiguración del dios egipcio Thot, pero que posteriormente fue tenido por un sabio que en tiempos atávicos había fundado la alquimia y otras ciencias herméticas.

Las obras de Hermes Trismegisto, que se denominaban con el nombre genérico de Hermética, tuvieron una influencia muy importante en el desarrollo del mundo espiritual del Renacimiento, particularmente en las obras de autores tales como Pico della Mirandola y otros entusiastas de la alquimia y el neoplatonismo.

El Corpus comienza con la revelación de Poimandres (uno de los epítetos con el cual se nombra al dios de los gnósticos y los neoplatonistas), a Hermes Trismegisto durante el sueño.

Los textos afirmaban ser meras traducciones griegas de originales egipcios, si bien estudios filológicos modernos, como los de Caubabon y Yates, postulan que estos textos corresponderían total o parcialmente a una posterior redacción griega original que surgió probablemente entre los siglos II y III de nuestra era. Fueron ampliamente leídos en los últimos siglos de la Antigüedad clásica y algunas sectas religiosas, como la de los harranitas (que tomaron el nombre de sabeos tras la conquista islámica), los adaptaron como libros canónicos. Aunque su uso fue decayendo con la cristianización del Imperio romano, todavía en el siglo V San Agustín de Hipona argumentaba contra los textos.

El Corpus hermeticum fue recuperado por Cosme de Médici en 1463, que adquirió un manuscrito bizantino que contenía los primeros XIV libros, los cuales fueron traducidos ese mismo año al latín por el humanista florentino Marsilio Ficino. En 1471, gracias a la imprenta se publicaría la primera versión impresa.

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Esta biblioteca hermética refleja los textos atribuidos a Hermes Trimegistro, el tres veces grande, padre de la filosofía hermética. La fuente de estos textos son manuscritos del final de la edad media y de los siglos XIV y XV. Se cree que a su vez los manuscritos son copias de otros que han sido perdidos en el transcurso de la historia del hombre. Los textos traducidos provienen de su versión en griego a excepción del Asclepio cuyo manuscrito es en latín. Se cree que la versión griega es una traducción del original egipcio.


CORPUS HERMETICUM
I. POIMANDRÉS

Cierta vez que me había puesto a pensar en los seres, absorta la imaginación en las alturas del pensamiento, ausentes los sentidos como quien duerme profundamente después de una copiosa comida o de un agotador ejercicio corporal, me pareció que un ser inmenso aparecía, de talla incomparable, que me llamó por el nombre y me dijo:- ¿Qué quieres oír y ver, qué quieres entender y conocer en tu mente?

¿Y tú quién eres?, le dije:

- Yo soy Poimandres, respondió, la Mente del Poder Supremo: sé lo que buscas, y en todas partes estoy contigo.

Quiero aprender sobre los seres, le dije, y entender su naturaleza, y conocer al Dios. ¡Oh! ¡Cuánto quisiera que alguien me enseñara sobre estos temas!

- Guarda en tu mente lo que quieres aprender que yo te enseñaré.

Y habiendo dicho estas cosas, cambió de forma, y en un instante el espacio entero se abrió ante mí, y vi un panorama infinito, y todo se transformó en Luz, una Luz tan serena y alegre que al verla la adoré. Al poco tiempo, fue bajando y mostrándose una Tiniebla espantosa y sombría, enroscada como espiral tortuosa, semejante a una serpiente. Después la Tiniebla se fue transformando en una cierta natura húmeda que se agitaba indescriptiblemente, que arrojaba humo como lo hace el fuego y emitía un clamor, un gemido inenarrable. De allí brotó un grito inarticulado de socorro que parecía lo voz de un ser humano.

Fue entonces cuando, saliendo de la Luz, un Nombre santo cayó sobre la cosa, y un fuego puro emergió de esa natura húmeda hacia los celestes espacios, un fuego ligero y sutil, y enérgico a la vez. El ágil aire se dejó arrastrar por el espíritu, y de la tierra y el agua se izó a sí mismo hasta alcanzar el fuego, de forma que parecía colgar de él.

Por su parte, la tierra y el agua quedaron entremezclados tan íntimamente que no era posible distinguir a uno del otro: el Nombre espiritual que se cernía sobre ellos los mantenía en movimiento, a lo que parecía oírse.

Entonces Poimandres me dijo:- ¿Entiendes los que esta visión significa?

- Lo sabré, le contesté.

- Yo soy aquella Luz, me dijo, yo, la Mente, tu Dios, que preexisto a la naturaleza húmeda que surgió de la tiniebla. En cambio el Nombre luminoso que procede de la Mente es hijo de dios.

- ¿Y entonces?, exclamé.

- Entiéndelo así: lo que en ti ve y oye es nombre del señor, tu mente en cambio es dios padre, ya que no están mutuamente separados, pues su unidad es la Vida.

Le agradecí y me dijo:

- Entiende la Luz y discierne estas cosas.

Habiendo dicho estas cosas, me clavó la mirada por tan largo tiempo que su aspecto me hacía temblar; cuando se irguió después, quedé en mi mente contemplando la Luz de poderes innumerables, transformada en un cosmos infinito que, con inmenso poder, rodeaba y abrazaba al fuego forzándolo a aquietarse.

Estas cosas comprendí por el Nombre de Poimandres.

Estaba yo todavía atónito, cuando me habló de nuevo y me dijo:- Has visto mentalmente la forma arquetípica, el principio anterior al principio ilimitado, esto me dijo Poimandres y yo le pregunté:

- ¿De dónde salieron los elementos de la naturaleza?

Y él a su vez:- De la Voluntad de dios que habiendo acogido al Nombre y contemplado el bello cosmos, lo imitó cosmocreando para sí a partir de sus propios elementos y de las almas hechas por ella.

La Mente el Dios, que es a la vez macho y hembra, y contiene en sí Luz y Vida, dio a luz por Nombre a una segunda Mente Creadora, la cual, siendo dios del fuego y del espíritu, creó a su vez siete gobernadores dueños contenedores del cosmos sensible, cuyo gobierno se llama Destino.

De inmediato, el Nombre del Dios, arrancándose de los elementos inferiores del Dios, se lanzó hacia la región pura de la naturaleza creada y se unió a la Mente creadora (puesto que son de igual naturaleza), dejando desamparados a los elementos inferiores de la naturaleza, los irracionales, que consisten de sólo materia.

Entonces la Mente Creadora junto con el Nombre envolvieron los círculos y los hicieron girar bramando, pusieron en movimiento circular a sus propias creaturas para que rodaran, a partir de un principio indefinido, hasta un término sin fin, que comienza donde acaba.

Esta circulación de todo, como lo quiso la Mente, produjo animales irracionales a partir de elementos inferiores (ya no estaba el Nombre con ellos), el aire produjo aves y el agua peces. La tierra y el agua, como lo quiso la Mente, fueron separadas una de otra, y la tierra hizo salir de sí a los animales que tenía adentro, cuadrúpedos y reptiles, fieras y animales domésticos.

La Mente, el Padre de todas las cosas, siendo Vida y Luz, parió un Hombre igual a ella, a quién amó como hijo propio: porque siendo imagen del Padre era hermosísimo; porque realmente tanto amó el Dios a su propia figura que le entregó la creación entera.

Y vio el Hombre la creación en el fuego del Creador, y quiso también crear, y con permiso del Padre entró en la esfera de la creación y, poseedor futuro de plenos poderes, tomó conocimiento de las obras de su hermano, las que lo amaron y le hicieron partícipe de su propia jerarquía.

Habiendo así explorado su constitución y participado de sus naturalezas, fue su voluntad desgarrar hacia arriba la periferia de los círculos y contemplar el poderío de aquel que reina sobre el fuego.

Entonces poseedor ya de plenos poderes sobre el cosmos de los seres mortales y de los animales irracionales, se inclinó sobre la estructura, y desgarrando el velo mostró a la naturaleza inferior la bella figura del Dios. Y al ver la naturaleza que la figura del Dios poseía una belleza inagotable y las energías todas de los gobernadores, sonrió de amor, pues ya había visto la bellísima figura del Hombre reflejada en el agua, y su sombra sobre la tierra.

En cuanto a él, viendo su propia figura en la naturaleza reflejada en el agua la amó, y quiso habitar en ella. Y al punto que lo quiso se realizó, y vino a habitar la forma irracional. Y la naturaleza a su vez acogiendo a su amado se entrelazó entera con él y copularon juntos, porque eran amantes.

Por eso es que, a diferencia de todos los demás seres vivos de la tierra, sólo el Hombre es doble: mortal por el cuerpo, inmortal por el Hombre esencial. Por consiguiente, a pesar de ser inmortal y poseedor de plenos poderes sobre todas las cosas, está sujeto a la muerte y sometido al Destino. Siendo superior a la estructura se volvió esclavo dentro de la estructura. Siendo andrógino, de padre andrógino, y no sometido al sueño porque viene del que nunca duerme, sin embargo es vencido...

Entonces le interrumpí:-¿Y ahora? ¡Oh, Mente mía! porque yo también amo al Nombre!

Y continuó Poimandres:- Este es el misterio que ha estado oculto hasta el día de hoy. 

Al copular la naturaleza con el Hombre provocó un prodigio prodigiosísimo: Como te había dicho, el Hombre tiene la naturaleza de la estructura de los siete, de fuego y espíritu, y la naturaleza, no sufriendo la espera, parió enseguida siete hombres en correspondencia a la naturaleza de los siete gobernadores, andróginos y erguidos hacia el cielo.

Exclamé entonces:- Y ahora, oh Poimandres!, ardo en un deseo inmenso y me muero por seguir oyéndote! no te apartes del tema!

- Cállate, todavía no he terminado de desarrollar el primer asunto, me respondió Poimandres.

- Me quedaré callado, le contesté.

- Como te decía, la generación de estos siete ocurrió de la siguiente manera: la tierra fue la hembra y el agua el ardiente macho, del fuego la naturaleza recibió el madurar y del aire el espíritu, y produjo los cuerpos según la imagen del Hombre. Y así el Hombre, de vida y luz que era vino a ser con alma y mente, la Vida se hizo alma, y la Luz mente, y todas las cosas del cosmos sensible permanecieron así hasta el fin de un ciclo, hasta el comienzo de las especies.

Escucha lo que viene ahora y que ardes en deseos de oír. Cumplido el ciclo, por voluntad de dios se rompió el lazo que unía todas las cosas: en consecuencia todos los seres vivos que hasta entonces eran andróginos fueron separados al mismo tiempo que el Hombre, y fueron por un lado machos y por otro hembras. Y enseguida el Dios dijo una palabra santa: "Creced en crecimiento y multiplicaos en muchedumbres, vosotras las criaturas todas y las cosas que han sido hechas, y que el que tiene intelecto se reconozca inmortal y sepa que la causa de la muerte es el amor y que conozca todas las cosas."

Y habiendo hablado así el Dios, la providencia por medio del Destino y de la estructura produjo las uniones y estableció las generaciones, y todas las cosas se multiplicaron según sus especies, y el que se reconoció a sí mismo llegó al bien superelegido, pero el que se aficionó al cuerpo producto de un extravío de amor quedó extraviado en la tiniebla padeciendo en los sentidos las cosas de la muerte.

- ¿Porqué cometen tan grande falta los ignorantes, le dije, de tal manera que vienen a ser despojados de la inmortalidad?

- Parece que no has reflexionado mucho en lo que oíste, y sin embargo te dije que estuvieras atento.

- Estoy atento y recordando, y también te doy gracias.

- Dime, pues, si atendiste, ¿porqué merecen la muerte los que están en la muerte?

- Porque la fuente original de nuestro cuerpo es la sombría tiniebla de donde procede la naturaleza húmeda, de la que se constituye en el cosmos sensible el cuerpo, del cual se abreva la muerte.

- Bien lo entendiste. Pero dime ahora ¿porqué "el que se entiende a sí mismo va hacia sí mismo" como dice la palabra de Dios?

- Porque el Padre de la totalidad, de quién nació el Hombre, consiste de Luz y Vida.

- Has hablado muy bien. Luz y Vida es el Dios y Padre, del que nació el Hombre. Por consiguiente, cuando entiendas que estás hecho de Vida y Luz y que procedes de ellas, volverás de nuevo a la Vida, así me habló Poimandres.

- Háblame aún, le dije, ¿cómo volveré yo a la Vida? ¡oh Mente mía! porque el Dios dice "El que tiene intelecto se reconoce a sí mismo".

¿Es que no todos los hombres tienen intelecto?

- Cállate parlanchín. Yo mismo, la Mente, estoy al lado de los honestos y buenos, de los los puros y compasivos, junto a los piadosos: mi presencia los auxilia y pronto descubren todas las cosas y amorosamente apaciguan al Padre, y le dan gracias con alabanzas y tiernos himnos ceremoniales. Y, antes de entregar el cuerpo a la justa muerte, llegan a detestar los sentidos, pues ya saben cuales son sus obras. Más aún, Yo, la Mente, no consentiré que triunfen las obras del cuerpo y su violencia: como guardián de las puertas impediré el ingreso de los actos malos y disolutos, cortaré las fantasías.

En cuanto a los insensatos, malos, perversos, envidiosos, arrogantes, asesinos e impíos, me quedaré lejos de ellos y daré paso al genio vengador, el que aplica al hombre la parte más viva del fuego y cae sobre él por los sentidos, y lo fortalece aún más para que realice obras impías, de forma que le quepa en suerte un castigo íntegro, pues no deja de apetecer sin fin y de guerrear insaciable, y lo tortura y le aumenta el fuego hasta la máxima plenitud.

- Qué bien mes has enseñado todas las cosas como yo quería, oh Mente! Pero dime ahora ¿cómo es el regreso hacia arriba?

- Primero, me dijo Poimandres, al descomponerse el cuerpo material lo entregas a la transformación, y tu figura humana deja de manifestarse.

Entregas al genio tu personalidad ya inactiva, y los sentidos corporales remontan a sus fuentes en cuyas partes se transforman y de nuevo vuelven a confundirse con las energías. La agresividad y el deseo van a la naturaleza irracional.

Y así, de ahora en más, el hombre comienza a subir por la estructura: en la primera esfera deja la energía de aumentar y decrecer; en la segunda la industriosidad para el mal, dolo ya inactivo; en la tercera, el deseo, fraude ya inactivo; en la cuarta la ostentación del mando, ya sin ambición; en la quinta la osadía profana y la presuntuosa temeridad; en la sexta las ansias perversas de la riqueza, ya sin actividad; y en la séptima esfera la tramposa mentira.

Entonces, desnudo de las obras de la estructura, entra en la naturaleza ogdoádica, dueño de su propia fuerza, y canta himnos con los seres al Padre. Entonces todos los que presencian su llegada se regocijan con él, y, ya igual a sus compañeros, alcanza a oir a las potencias superiores a la naturaleza ogdoádica que con voz dulce y peregrina cantan himnos al Dios. Entonces, en buen orden, suben hacia el Padre y, entregados a las potencias y ellos mismos hechos potencias, se transforman en dios. Porque tal es el buen fin de los que poseen el conocimiento: divinizarse.

- ¿Qué esperas pues? como heredero de todas estas cosas ¿no te harás conductor de los dignos de forma que por tí sean liberados por dios?

Habiendo dicho estas cosas, ante mis ojos, Poimandres se mezcló con las potencias. Y mientras yo daba gracias y dirigía mis alabanzas al Padre del Todo, me dejó Poimandres cargado de poder e instruído sobre la naturaleza y la visión divina del Todo. Y comencé a anunciar a los hombres la hermosura de la piedad y del conocimiento:- ¡Oh pueblos! ¡Vosotros, hombres nacidos de la tierra, entregados a la embriaguez, al sueño y a la ignorancia del Dios: volved a la sobriedad, suspended la borrachera, pues estáis hechizados de un sueño irracional!.

Los que habiéndome oído vinieron a mí, y les dije:- ¿Qué pasa con vosotros, oh hombres nacidos de la tierra! ¡Os habéis entregado a la muerte cuando se os ha concedido el poder de la inmortalidad? ¡Reflexionad, vosotros, que hacéis camino con el error y habéis llegado a convivir con la ignoracia! ¡Alejaos de la luz tenebrosa, y abandonando la ruina, compartid la inmortalidad!

Entonces unos se marcharon, después de chancearse a mis costas, estando como estaban entregados al sendero de la muerte, pero otros me pedían que los instruyera arrojándose a mis pies: pero hice que se levantaran y, puesto en conductor de la raza, enseñaba la palabra, cómo y de qué manera serían liberados, y sembraba en ellos las palabras de la sabiduría, y los alimentaba con el agua de ambrosía. 

Llegada la tarde, cuando la luz del sol comenzaba a desvanecerse por completo, los llamé a dar gracias al Dios, y cumplida la acción de gracias, cada uno se fue a dormir a su lecho.

Por mi parte, gravé en mi alma los beneficios que me hiciera Poimandres, y lleno de la plenitud que había deseado, me sentí colmado de alegría, porque el sueño del cuerpo se había transformado en vigilia del alma, la ceguera de la vista en visión auténtica, el silencio en preñéz del bien y la palabra en divulgación de bienes.

Cosas que realmente ocurrieron porque acepté recibir de mi Mente, es decir, de Poimandres, el Nombre del Poder Supremo . Llegué a ser soplo divino de la verdad.

Por eso, con toda mi alma y con todas mis fuerzas ofrezco este elogio al Padre Dios:

Santo es el Dios y Padre de la totalidad.

Santo es el Dios cuya Voluntad se cumple en sus propias Potencias.

Santo es el Dios que quiso que lo conocieran y que es conocido por los suyos.

Eres santo, Tú, fundador de todas las creaturas por el Nombre.

Eres santo, Tú, cuya imagen la entera Naturaleza ofrece.

Eres santo, Tú, de quién la Naturaleza no pudo reproducir la forma.

Eres santo, poderosísimo más que todas las Potencias.

Eres santo, superior a cualquier superexcelencia.

Eres santo, mejor que todas las alabanzas.

Recibe las puras ofrendas racionales del alma y del corazón tendidos hacia Ti, inefable, impronunciable, Tú, que sólo puedes ser nombrado por el silencio.

Te suplico no decaiga el conocimiento que corresponde a nuestra naturaleza humana: acuérdame lo que pido y lléname de fortaleza, y con esta gracia iluminaré a los de mi raza que están en la ignorancia, a mis hermanos, tus hijos.

Sí, acepto y soy testigo: voy a Vida y Luz.

Bendito seas, padre.

Tu hombre quiere colaborar en tu obra santificadora, puesto que le concediste todos los poderes.


Extracto de
CORPUS HERMETICUM
HERMES TRISMEGISTO