lunes, 25 de junio de 2018


“Hay un lugar dentro de cada uno de nosotros que está totalmente conectado con la infinita sabiduría del Universo. En este lugar están todas las respuestas a todas las preguntas que podemos plantearnos. Aprende a confiar en tu yo interior”.

Aprender a escuchar tu voz interior es comenzar a escuchar la sabiduría de tu alma para que te guíe. Sin embargo, la tarea no siempre es fácil, pues en nosotros hay dos voces: la voz del ego y la voz de nuestro verdadero ser.

Como seres humanos, a veces nos resulta difícil dilucidar qué es lo que más nos conviene o cuál es la decisión que debemos tomar ante una determinada circunstancia. Es fácil que nos dejemos influenciar por la voz de nuestro ego, por nuestros hábitos o por las creencias que tenemos instaladas, lo cual no siempre resulta ser lo más beneficioso ni para construir la vida que anhelamos ni para nuestro desarrollo espiritual.

Nuestra voz interior siempre sabe lo que más nos conviene. Sabe lo que nos proporcionará la felicidad que tanto deseamos, y que nos dará la paz y la armonía que podemos estar anhelando en un momento dado. Cuando estamos sintonizados con la voz de nuestra divinidad, podemos conectarnos directamente con nuestro Yo Superior en búsqueda de orientación para que nos provea con la cantidad exacta de luz, energía e iluminación que necesitamos para alcanzar nuestras metas o para solventar una situación determinada.

Todos, de una manera consciente o inconsciente, hemos recurrido en algún momento a esta guía interior que algunos pudieran llamar intuición o sexto sentido. En ese momento nuestras decisiones han fluido con mayor tranquilidad, eficacia y hemos obtenido los buenos resultados que esperábamos. Siempre está ahí, sin embargo, solo la podemos escuchar si estamos dispuestos a detenernos, guardar silencio y mirar hacia nuestro interior. Todos también en algún momento hemos sufrido las consecuencias de no haberla escuchado, y al darnos cuenta de nuestra falta de fe hemos dicho alguna vez: “¿Por qué no la escuché?”.

Cuando estamos inmersos en el momento presente, sin dejarnos atrapar por la vorágine de nuestros pensamientos, simplemente sintiendo, la conexión con nuestra voz interior se hace mucho más fácil. La podemos percibir como una voz, una sensación, un pensamiento, cuya aceptación nos da paz, nos conecta con nuestros más nobles sentimientos y hace surgir en nosotros una audacia que difícilmente experimentamos cuando escuchamos la voz del ego porque este siempre habla a través de nuestros miedos y de nuestras limitaciones.

Si aprendes a escuchar la voz de tu conciencia, recibirás orientación inequívoca. Mahatma Gandhi dijo una vez: “El único tirano al que tolero en este mundo es a la ‘suave vocecita’ interna”. Cuando le hacemos caso a esa suave vocecita, nos colocamos en una posición más armónica con el flujo de la vida y del universo.

Hay varias formas que podemos usar para conectarnos con nuestra voz interior cuando tengamos alguna pregunta y requiramos su asistencia.

Cuando tengas una duda, relájate, permanece en silencio y formula la pregunta en tu interior. Inmediatamente escribe lo primero que llegue a tu mente, sin calificar, sin censurar, limítate a escribir. Esto solo será para tu uso, por lo tanto, puedes permitirte una comunicación totalmente abierta y fluida con tu esencia divina sin que tu ego comience a filtrar las respuestas. A mí particularmente está técnica me es de gran ayuda.

Prestar atención a las señales. Es increíble cómo, cuando pides asistencia a tu Yo Superior, comienzan a llegarte las señales, las cuales no necesariamente encajan dentro de los patrones que nuestra lógica humana considera como aceptados o correctos. Puede ser un ave que se cruza en tu camino o una persona que te encuentras. O cualquier otra cosa que se manifiesta justo en el momento que formulas tu pregunta. Lo importante no es lo que tus ojos perciban, sino lo que tu corazón sienta cuando esa señal llegue a ti. Lo más probable es que sientas una paz y una confianza inquebrantable que no sabes explicar de dónde viene, pero que está ahí haciendo latir tu corazón.

Consultar un libro. Otra forma de conseguir la asistencia que estamos pidiendo es abriendo un libro en cualquier página al azar y descubrir allí que hay un mensaje para ti. Aunque te resulte un poco absurda esta idea, te aseguro que funciona. No sabes la cantidad de veces que he encontrado la respuesta a mi pregunta mediante el uso de esta técnica y realmente me he quedado maravillado de lo precisa y útil que resulta. Cuando leo el mensaje no lo cuestiono, simplemente lo siento y me produce una paz que no la puedo describir con palabras. 

¡Es magia!
¡Es consciencia!
¡Es la voz del Alma!



Namaste






¿Quien es Buda?



Potencialmente todos disponemos de una naturaleza búdica que podemos desarrollar. En principio todo ser humano puede realizar su budeidad y alcanzar ese estado que se llama Nirvana y que no puede ser reducido a las palabras o conceptos, pero del que se puede decir que representa la definitiva libertad interior, en cuanto a aquel que lo obtiene salta más allá del ego y se realiza, intuitivamente, la impersonalidad.

Se nos dice que ha habido varios budas, es decir, seres humanos que han despertado y conseguido la completa iluminación, y se nos dice que, sin duda, otros budas habrán de venir. Por otra parte, cabe pensar en la existencia de hombres que en distintas épocas y latitudes hayan realizado su budeidad y se hayan mantenido en el anonimato. Tal no es el caso de Siddharta Gautama el Buda que, indiscutiblemente, es uno de los más sagaces investigadores del sufrimiento humano. Buscador genuino, gigante espiritual capaz de haber cortado los lazos emocionales y sociales para abocarse a una aventura interior sin tregua, implacable indagador de las dimensiones internas, Siddharta Gautama el Buda conquistó la experiencia nirvánica después de un arduo trabajo sobre sí mismo y, por un sentimiento de infinita y profunda compasión, invirtió el resto de su dilatada vida en mostrar a los demás las verdades de orden superior que él había rescatado. 

Invitó al ser humano a investigar en la naturaleza de la existencia (con sus tres características de impermanencia, sufrimiento e impersonalidad), a constatar sus Cuatro Nobles Verdades (el sufrimiento, la causa del sufrimiento, el cese del sufrimiento y el camino para que el sufrimiento pueda cesar), a seguir el Noble Camino Óctuple y hacer posible su iluminación. Todo hombre es su propio maestro y su propio discípulo; todo hombre puede encender su lámpara interior. Reaccionó contra el rígido brahmanismo y el asfixiante ritual, y supo, como pocos fundadores de grandes movimientos espirituales, valorar al hombre y sus posibilidades. Sí, es un hecho ineludible el del sufrimiento universal, pero el hombre está capacitado para evitar mucho de este sufrimiento y aún todo él si logra convertirse en un Buda, en un iluminado. Jamás se presentó como una divinidad. 

Era simplemente un hombre despierto después de años de un sobreesfuerzo extraordinario para conquistar su naturaleza iluminada. Y era, por supuesto, un médico de la mente. Diagnosticó la enfermedad: el sufrimiento; explicó su causa y expuso los métodos (disciplina moral y mental) para explicar su bienestar. Respetó siempre la inteligencia del individuo y apeló a ella. Son suyas las siguientes palabras: “No aceptéis nada que os llegue por mero testimonio. No aceptéis nada por mera tradición. No aceptéis nada por meros rumores. No aceptéis nada por meras suposición. No aceptéis nada por inferencia. No aceptéis nada por la mera consideración de las razones. 

No aceptéis nada por porque meramente concuerde con vuestros conceptos preconcebidos. No aceptéis nada porque parezca aceptable. No aceptéis nada porque penséis que el asceta que lo dice es respetable para vosotros. Pero cuando sepáis por vosotros mismos que estas cosas son inmorales, que esas cosas son condenables, que estas cosos son censuradas por los sabios, que estas cosas cuando se emprenden y llevan a cabo, conducen a la ruina y al dolor, entonces, en verdad, rechazadlas. Cuando sepáis por vosotros mismos que estas cosas son morales, que estas cosas no son condenables, que estas cosas con condenables, que estas cosas son ensalzadas por los sabios, que estas cosas cuando se emprenden y se llevan a cabo, conducen a bienestar y la felicidad, entonces vivid y actuad de acuerdo con ellas”. 

El Buda mostró el Sendero del Medio. Dijo así: ay dos extremos, los cuales debe desconocer todo aquel que se encuentre decidido a llevar una recta vida espiritual. ¿Cuáles son estos dos extremos? Uno de ellos, el llevar una vida dedicada al placer terrenal, lo cual es totalmente indigno, vano e innoble: el otro abandonar el propio cuerpo y castigarlo cruelmente, lo cual es amargo y no deja de ser igualmente vano e innoble. De tales extremos el realizado permanece apartado, lo que le ha llevado a descubrir el sendero que ilumina el espíritu, que conduce al reposo, a la realización, al nirvana”.

El Buda es un prototipo de hombre que ha alcanzado la realización por sí mismo, un ejemplo, un estímulo. No dejó ningún sucesor y, sin embargo, su enseñanza se extendió por la gran mayoría de los países del Asia. Es religión (“sui generis”), filosofía, forma de vida, actitud vital. Es, sobre todo, un camino práctico y realista hacia la Liberación. Desde hace décadas su interés es creciente en la mayoría de los países de Occidente, tanto en su versión Theravada, como Mahayana y Tantrayana. Su rica y penetrante psicología ha despertado la atención de los psicólogos, psicoanalista e investigadores de la mente humana en general. La Escuela Zen (originaria en China y perpetuada en Japón) ha causado desde hace años un verdadero impacto en la mente de los jóvenes occidentales y de no poco pensadores, eruditos y especialistas de diversas materias. Como explico en mi obra YOGA, ZEN Y CONTROL PSICOSOMÁTICO: “El Zen es la vida natural, consciente sin artificios, sin interferencias psicomentales.

Es el vivir cotidiano, de instante en instante, captando la existencia en su fluir momentáneo, con mente nueva y libre de encadenamientos conceptuales. Se sitúa más allá de toda filosofía, todo culto, todo sistema, toda ideología. Busca el desarrollo de una mente capaz de adecuarse en espontánea y fresca precisión a las circunstancias, siempre renovada y receptiva, alerta, habitado por encima del conflicto y de la contradicción.

Una mente directa que penetre en la intimidad de las cosas, que encuentre las reconfortantes conexiones de las partes con el todo, que se mantenga libre de filtros, de prejuicios, de ideas preconcebidas, de conceptos condicionantes”.

Y por una mente así aboga la obra, breve pero excelente, sencilla y encantadora, que ahora Ediciones Cedel presenta al lector. Una obra que dice las cosas con deliciosa naturalidad, que se lee con increíble facilidad pero que invita a ser releída y meditada, que hace hincapié en la atención mental alerta, porque ella, indudablemente, enriquece la vida interior y es centinela y guardián de la mente. Una obra que muestra la forma de realizarse en la vida de cada día (tanto en las circunstancias fáciles como en las difíciles), en cualquier tarea o labor (porque ninguna es insignificante si la atención mental está despierta).

Recuerde esa anécdota Zen en la que discípulo pregunta al Maestro sobre la verdad y éste responde: “La vida de cada día”. El discípulo replica: “En la vida de cada día sólo se aprecia eso: la vida vulgar y corriente de cada día, pero la verdad no se ve por ningún lado”. Y el maestro concluye: “Ahí está la diferencia, en que unos la ven y otros no”.

Y ahí está la diferencia: en que unos son capaces de lavar platos para lavar platos y después de su taza de té, y otros no. Si usted no me entiende, lea la obra y me comprenderá y logrará estar más cerca de la vida y de usted mismo.





Namaste



Discernimiento


La Conciencia Pura experimenta en los tres estados : estado de vigilia, estado de sueño con sueños y estado de sueño profundo.

1. El estado de vigilia es la experiencia con el cuerpo. En este estado hay mucha identificación con el cuerpo-mente y por tanto, con el mundo. Es este estado el "yo" es muy intenso debido a las formas separadas manifestadas. Hay una multiplicidad de formas que están separadas unas de otras, pero son solo apariencias mentales, proyecciones de la mente.
Este estado es cambiante; el cuerpo nace y muere, los pensamientos son cambiantes, pues van y vienen, hay movimiento, las emociones también son cambiantes. Todo lo que es cambiante tiene un principio y un final, es impermanente, por tanto, está sujeto a la muerte. No es real.

2. El estado de sueño con sueños es la experiencia sin el cuerpo. En este estado la identificación es más sutil. También hay identificación con un cuerpo y una historia. Pero tanto el cuerpo como la historia es totalmente distinta al cuerpo del estado de vigilia y también la historia y situación de vida es diferente.
¿Dónde están todas mis posesiones, mi familia, mi trabajo, mi casa, mi cuerpo físico, etc.?
Es aquí cuando hay una clara visión de que el estado de vigilia no es real, ya que en el estado de sueño con sueños se experimentan diversas historias constantemente.
Este estado también es cambiante, los sueños son distintos y cambiantes, hay un principio y un final, un movimiento, una impermanencia, por tanto, tampoco es real.

3. El estado de sueño profundo es la "no-experiencia". No hay experiencia, no hay cuerpo ni mente, no hay historia ni hay yo.
En este estado el yo vuelve a la fuente y por tanto, hay un profundo descanso. Al no haber identificación, hay un gran descanso.
Este estado también es cambiante, impermanente, por tanto, tampoco es real. No hay cuerpo, ni mente, ni experiencia, ni yo. Al no haber yo, no hay mundo manifestado. Entonces ¿qué es lo que queda? Nada, absolutamente nada.
Y ¿qué es consciente de esta nada?
Esto que es consciente de esta nada es lo que realmente eres; Conciencia pura y absoluta.
Esta conciencia que siempre es consciente de toda experiencia y no-experiencia. Esta conciencia que es permanente, que no cambia, que es siempre la misma. Esta conciencia que nunca está afectada por la experiencia, pues está más allá de toda experiencia. Es esta conciencia que no tiene nombre ni forma, que ni es alterada y que no puede ser descrita ni comprendida por la mente. Es simplemente esta Conciencia Pura Absoluta que está más allá del tiempo y el espacio y de toda manifestación. Esto que siempre Es, es la Realidad, y es tu verdadera esencia.

Viveka, discernir, es ver qué es real y qué es no real.
Sat es aquello que existe siempre más allá del cambio.
Todo lo que tiene nombre y forma está sometido a Vikara. Tiene un principio y tiene un fin. Asat es esto; todas las formas manifestadas que tienen un principio y un fin, que están sometidas al cambio.
Debo intentar discernir qué es lo real en mí. Discernir es ver qué es real y qué no es real.

El cuerpo tiene un principio y un fin, por tanto, es Asat.
El prana (energía vital) es totalmente cambiante, por tanto, es Asat.

La mente es cambiante, condicionamiento, por tanto, es Asat.

Las emociones, al igual que la mente, son cambiantes, por tanto, son Asat.
El intelecto es aquella parte de la mente con la cual asocio ciertas cosas. El intelecto tiene certeza y se asocia con ciertas nociones. Pero también son cambiantes. El intelecto depende de muchas cosas que cambian, por tanto, es Asat.

El estado de vigilia; estamos despiertos, no estamos durmiendo (descansando). En este estado todo está en el cambio, en el tiempo, en causa y efecto. Esto es el estado de vigilia, que lo experimentamos con el cuerpo físico. Este estado de vigilia también es cambiante, por tanto, es Asat.
El estado de sueño con sueños es un poco más sutil que la vigilia, también es cambiante, por tanto, es Asat.
El estado de sueño profundo es no experiencia, no hay experiencia. En este estado descansamos tanto porque no hay experiencia, porque el Yo vuelve a su estado sutil, a su estado no-manifestado. Cuando el Yo descansa en su estado no-manifestado, el mundo desaparece. A medida que el Yo se desvanece, también se desvanece el mundo, el cual es una proyección del Yo. Entonces descansamos. En este estado está la causa de toda ilusión. Este estado tampoco es permanente, es cambiante, por tanto, es Asat.

Lo real no está ni en la apariencia, ni en el cuerpo, ni en el prana, ni en la mente, ni en las emociones, ni en el intelecto, ni en el estado de vigilia, ni el de sueño con sueños, ni en el sueño profundo. ¿Dónde está lo real?
Si eliminamos todo esto, ¿qué queda? No queda nada.
Esta conciencia que es consciente de que no queda nada esto es lo real.

Esta conciencia observa todo el Lila, todo el drama, todo el baile del estado de vigilia, del estado de sueño y también observa esta ausencia de baile en el sueño profundo donde no ocurre nada. Pero hay una conciencia que es consciente de que no ocurre nada. 
Esta conciencia está detrás de toda experiencia que tienes. Es la conciencia que hace que todo ocurra sin estar nunca afectada por nada. Sin estar en el tiempo, sin estar en la causalidad, sin depender de nada, porque es auto-luminosa, auto-creada, es absolutamente libre. Esta conciencia es la realidad, es lo que Eres.

Esta conciencia es lo que soy, pero mi mente aún se identifica con un cuerpo y con una mente y sufre o disfruta en acordancia. Mi mente se identifica con este mundo que parece tan real y que le dedico tanta energía y pensando que es el principio y el fin de todo. Viveka es cultivar esta conciencia que eres, esta conciencia real, pura y libre. Recordarlo una y otra vez ante las mil situaciones y retos que la vida nos va poniendo delante. 

¿Quién soy? ¿Soy este cuerpo que sufre? ¿O soy esta conciencia que observa libre y dichosa viendo como el cuerpo sufre?

Cuando la Kundalini despierta, surge el discernimiento. El discernimiento es conocimiento, que es luz, y es lo único opuesto a la oscuridad.
Este destello de discernimiento es lo que me hace reconocer lo que soy realmente.
Toda la sadhana (práctica espiritual) trata de esto.
Mantenerse en Viveka es delicado, es poderoso, es mantenerse en el conocimiento, y cuando me mantengo en el conocimiento de lo que soy, solo luego surge el desapego.
Mientras no reconozco lo que soy, busco la felicidad fuera. Si no la encuentro en mi, ¿dónde la voy a buscar? En todo tipo de sensaciones, relaciones, etc. Pero si emerge Viveka (el discernimiento), entonces me reconozco como lo que realmente soy.

Es en la medida en que voy reconociendo que soy una conciencia pura que no le falta nada, sino soy un esclavo de las experiencias externas. Si alguien no me quiere, sufro. Cuanto dolor emocional, cuanto sufrimiento por no obtener aquello que yo deseaba, porque he perdido el discernimiento de saber quién soy. 

En la medida en que tengo Viveka, tengo Vairagya (desapego), y por tanto, tengo menos deseos y menos sufrimiento.
En la medida en que tengo Viveka, que reconozco lo que soy, que soy dicha absoluta, soy más y más feliz sin razón.

En la medida en que este estado que viene de este discernimiento se va haciendo sólido, ¿qué ocurre de forma natural?
Viene la práctica de Satsampatti, los Seis Tesoros de la Virtud o Atributos de la mente, que son:

1. Sama: La mente se calma. Se aquieta porque ya no busca. Porque ya ha encontrado todo. La mente busca felicidad, si la encuentra en el interior (corazón), entonces deja de buscarla fuera.
2. Dama: quietud de los sentidos. Dominio de sí mismo. Cuando mi mente está inquieta, los sentidos buscan algo para entretenerse, para darme alguna felicidad. Cuando la mente está calma, los sentidos se calman también.
3. Uparati: El recogimiento interior. Cuando la mente y los sentidos están calmados, puedo mantenerme en contemplación de forma firme.
4. Titiksá: La paciencia. Tengo más fortaleza porque no estoy tan apegado al cuerpo ni a la mente.
5. Sraddha: La fé. Es confianza en la enseñanza del maestro, porque lo empiezo a experimentar, a vivir. Lo que mi gurú me decía ya se está vivenciando en mí. Ésta viene de forma natural cuando hay menos apego. 
6. Samadhana: La estabilidad de la mente. Esto que reconozco en mí, lo empiezo a reconocer en todos los seres. Visión de igualdad. La esencia de todo lo demás es igual que mi propia esencia.

Cuando este Viveka se establece, la mente se calma, los sentidos se calman, puedo mantenerme en contemplación, tengo más fortaleza porque hay más desapego del cuerpo y la mente, tengo más fe y confianza y empiezo a ver la igualdad en todo; lo que veo en mí también lo veo en todo lo demás. 

Y de forma natural viene otra joya, “Ahimsa”. No quiero dañarme a mi mismo, no quiero dañar a nadie, a ningún ser. 
Y vendría otra guirnalda de grandes logros.


Namaste






Los 9 tipos de meditación que te ayudarán a iluminarte


Para entender mejor qué meditación es la que más nos conviene hay que prestar atención a los diversos tipos de meditación que existen:

1. Meditación Budista

Es la conocida como meditación completa. Se enfoca a que mantengamos la mente totalmente centrada en el presente, sin tener en cuenta ni el pasado, ni el futuro, ni otras posibles interferencias mentales. La mente es la mejor herramienta del ser humano, pero nos empeñamos en no explotarla o en ser únicamente esclavos de la misma. Según las teorías de esta meditación, que provienen de Buda, el ser humano no sabe separar correctamente la mente (que está formada por una amalgama de reacciones y deseos) de uno mismo, teniendo dificultades de esta manera para llegar a conocer y disfrutar el significado verdadero de la vida.

La meditación completa se basa en mantener la mente en el momento presente, aquí y ahora, con toda la atención; y sin tener nada en cuenta el pasado o el futuro. Para ello, la técnica a utilizar es la de centrarse en la respiración. Para las mentes de los diversos seres humanos, que están habitualmente desentrenadas, es complicado llegar a mantener este estado de atención durante más de tres minutos.

Además, hay que luchar contra las connotaciones mentales. ¿A qué se refiere con este concepto? A todos los pensamientos que llegan al cerebro que están basados en las experiencias pasadas del individuo. Esto impide que disfrutemos del momento presente porque siempre vamos a asociarlo a esa situación pasada. El trabajo se basa, por tanto, en evitar las connotaciones mentales en nuestra vida hasta llegar a disfrutar totalmente de cada momento vivido.

2. Meditación Trascendental

Habiendo adquirido su fama en los años 60 y 70, la meditación trascendental no está directamente relacionada con ninguna religión. Se calcula que más de 5 millones de personas siguen este método en nuestros días, lo que le convierte en una de las más populares. Para practicarla, la persona tiene que repetir un mantra sagrado, es decir, una frase a la que se le atribuyen propiedades espirituales. Es una meditación que debe hacerse dos veces al día, mañana y tarde, durante cerca de 20 minutos.

3. Meditación Vipassana

Es también conocida como meditación penetrante; y está enfocada a que el que la utiliza vea las cosas de su alrededor tal y como son, es decir, sin cortapisas. En el pasado, fue utilizada como tratamiento para algunas enfermedades. La técnica de dicha meditación está basada en la observación de cada individuo de su propia mente, pues sólo de esa forma puede controlar lo que en ella sucede. Una vez la persona logra progresar en esta modalidad, elimina el sufrimiento y la negatividad asociada al desconocimiento de sí misma.

Al igual que en las demás, en esta meditación hay que ir paso a paso, creciendo poco a poco. Para ello, hay numerosos cursos que están basados en la siguiente serie de pasos:

La conducta: El individuo que comienza en la meditación vipassana tiene que alejarse de las mentiras y de la actividad sexual. Tampoco debe ni robar, ni matar, ni tomar parte en alguno de estos hechos si es realizado por terceros. Con esto, se logra preparar a la mente para ser observada.
La respiración. Una vez superada la primera etapa, ya podremos concentrarnos en la respiración y, a la manera de la meditación budista, controlaremos nuestra mente enfocándonos en el momento presente.
La observación de las sensaciones. Tras los dos primeros pasos nos concentraremos en las sensaciones de nuestro cuerpo, ante las que no tenemos que reaccionar. Es necesario entenderlas y estudiarlas; y nunca dejarse guiar por ellas, pues eso nos desestabilizaría, un  comportamiento contrario a la filosofía de este tipo de meditación.
Emanar amor y bien. El último paso consiste en emanar amor y bien hacia el mundo. La meta última, por tanto, sería desarrollar pureza y amor.

4. Meditación Zazen

Esta meditación se enraíza en el budismo Zen y está enfocada a la experiencia del vacío y de la nada. Para llevarla a cabo, tendremos que contar nuestras respiraciones. Es un factor fundamental y, si por alguna razón perdemos la cuenta del número de aspiraciones y expiraciones, deberemos empezar de nuevo. Una vez vayamos evolucionando en esta meditación, lograremos experimentar la sensación de vacío.


5. Meditación Kabbalah

Es una meditación puramente religiosa que se empezó a practicar gracias a los líderes espirituales de una rama del judaísmo. Estos, tenían la certeza de que la meditación acerca totalmente a Dios; y pensaban que la mejor manera para lograrlo es visualizar el nombre del Ser Supremo. Los principiantes empiezan por una meditación llamada Shema, que equivaldría en lenguaje hebreo a la palabra oír. Para llevar a cabo esta técnica, el individuo inhala y exhala en tandas de dos veces. En una de ellas debe pronunciar el sonido “sh” y en la otra “mm”, hasta llegar a profundizar en la mente. Los alumnos más avanzados se centran en Shviti antes de llevar a cabo la meditación. A modo informativo, Shviti es una línea del Salmo 16 de su libro sagrado.

6. Meditación Mantra

Las técnicas mantras se centran en una serie de cánticos sagrados para que el individuo llegue a experimentar la meditación y, por lo tanto, logre profundizar en sí mismo de una mayor forma. Estos cánticos siempre han sido una manera perfecta de enfocar la mente y ayudar en la concentración máxima. La meditación mantra es tremendamente poderosa gracias al efecto que provoca la vibración de sus sonidos sobre la mente. Estos sonidos son producidos cuando su vibración llega al tímpano y, evidentemente, alcanza la mente. Aquí, se ha demostrado que estimula las glándulas pituitaria y pineal, situadas en el cráneo y responsables de importantes procesos hormonales.

7. Meditación Sufi

Esta meditación de origen mahometano persigue la consecución de la “devoción total” por Dios. ¿Cómo se consigue ésta? Mediante la repetición de una serie de mantras e invocaciones (frases con un componente sagrado). Esto a su vez consigue una disminución del ego, un hecho que se asocia a la virtud.  Hay que mencionar que existen diferentes caminos dentro de la meditación sufi y que cada uno de ellos utiliza distintas técnicas de concentración. Por ejemplo, la orden Naqshbandi se basa en la energía que emana del amor para lograr ir más allá de nuestra mente. Para ello, hay que centrarse en el sentimiento amoroso, pues así se activa el chakra -centro de energía- del corazón. Los sufis piensan que el sentimiento de amor es más fuerte que el proceso de pensar, por lo tanto creen que en potenciarlo se logrará la mejora de la condición del individuo.

8. Meditación Dzogchen

Está relacionada con el budismo tibetano y es, en concreto, la que practica el Dalai Lama. No se basa en ninguna respiración especial, ni en la repetición de ningún mantra, como otras. Tampoco en la focalización en diversos niveles de concentración. Al contrario. Es una de las meditaciones más naturales e, incluso, podría llegar a ser realizada con los ojos abiertos en algunas ocasiones. Atendiendo a sus principios básicos, debemos buscar en nosotros mismos todo lo que necesitamos, pues sea lo que sea lo podemos conseguir en nosotros mismos. Para ello, las principales bases de la meditación dzogchen son las siguientes: solo respirando, solo sentándote, solo siendo.

9. Meditación Chakra

Trabaja, como su propio nombre indica, con los chakras, que son visualizados como espirales de energía que fluyen a lo largo y ancho del cuerpo. La meditación chakra distingue varios chakras en nuestro cuerpo y se queda con los siete más conocidos, que están asociados a diversos colores y características. La meditación, por tanto, es guiada hacia esas energías vértices y sus cualidades positivas.


Namaste


domingo, 24 de junio de 2018

El Eterno AHORA




No es bueno vivir en el pasado



Muchas personas viven estancadas en el pasado que se fue, recordando lo que perdieron, aquello que era mejor a lo que ahora tienen y se sienten infelices. Oras, como tema de conversación, continuamente cuentan las desgracias y condiciones infortunadas por los cuales pasaron años atrás, las rememoran. Hay quienes relatan, a conocidos y amigos, con todo detalle, los síntomas de una grave enfermedad que tuvieron a los infortunios de una infancia desgraciada. Se dan casos de emigrantes que dejaron su país natal para mejorar y, cuando están en otra nación, viven recordando su patria de origen, descontentos y malhumorados en el país que lo acogió. Hacen comparaciones y todo lo encuentran inferior. Esto sucede por permitir que el pasado irrumpa en el presente y lo inunde con su fuerza.

El pasado es algo ya muerto y terminado. Si en Él hay desgracia, infelicidad, no resulta nada bueno el revivir las cosas, pues ellas se energizan, cuando allí se pone el gran poder de la atención. Entonces, sucede que el pasado se trae al presente como violento torrente que baja desde las montañas sin control alguno, causando mucho malestar. Esa es la razón de que, después de tales conversaciones, uno se sienta mal, le duela la cabeza y se sienta intranquilo.

No se debe traer el pasado al presente, tanto si es afortunado como infeliz. Hay que olvidar las cosas que se fueron y, si vienen a la mente, decir: "Eso ya murió y no me interesa revivirlo". Además, aquella persona que vive en el pasado se estanca, no avanza nada. Cuando se trata de un recuerdo muy dichoso, viene la euforia, la alegría; pero luego hay tristeza pro haber perdido aquello tan maravilloso que tuvimos tiempo atrás. Hay casos trágicos de madres que pierden un hijo, porque "murió" y no se consuelan, siempre recordando a ese hijo. Todas estas personas están perdiendo su vida. Se han estancado en el ayer y la oportunidad de vivir hoy se les escapa continuamente. No disfrutan de la vida y tienen una posición mental pesimista.

NO SE ATORMENTEN POR EL PORVENIR
En el caso contrario, vemos a quienes se angustian por lo inseguro del porvenir, y tienen su mente puesta en el mañana. Todo cuanto hacen, es pensando en esa mañana y hoy se sacrifican hasta lo increíble, haciendo de su vida una desdicha. Hoy, compran una parcela de terreno para su tumba y que esto esté bien asegurado; hoy, ahorran el dinero que pueden con gran sacrifico y esfuerzo, pensando en su vejez; hoy, no disfrutan de la vida y sus pensamientos están orientados a conseguir una pensión que les garantice subsistir mañana.
Tanto el vivir en el pasado, como el proyectar la mente hacia el futuro ocasiona mucha infelicidad, porque el pasado se fue, no existe ya, y el mañana no ha llegado aún. Todo cuanto una persona tiene, es el día de hoy.

EL ETERNO PRESENTE
El día de hoy contiene las oportunidades que precisamos. En este Eterno Ahora, está todo en potencia, igual que, en una diminuta semilla, se encuentra el fruto y el árbol entero. La riqueza prodigiosa de hoy con nada se puede comparar. El hoy forja eslabones de una cadena ilimitada e infinita que nunca termina. Esos eslabones son el futuro el cual se hace hoy. Quien trabaja en el Eterno Presente controla su porvenir. Hoy es la llave mágica de la vida, pues todo sale del ahora en el incontable vivir.
Si tienes apuros de dinero, realiza el Eterno Presente. Di: "Hoy, todo está cubierto. ¡Gracias Padre!" Mañana, vuelve a repetir esto mismo con fe, pues mañana es otra vez hoy. Así estarás siempre en el infinito tiempo de Dios.

La institución de Alcohólicos Anónimos tiene un principio fundamental para curar a sus enfermos. Ellos hacen diariamente una afirmación poderosa y tratan de cumplirla en las veinticuatro horas del día, sin pensar en nada más, poniendo gran empeño en tal logro. Dicen: "Hoy no voy a consumir alcohol". Prolongando ese hoy, se curan totalmente del vicio de la bebida.
El practicar el Eterno Presente, no quiere decir que uno se vuelve irresponsable y no haga nada para mejorar ni le importe el mañana. Céntrate en el hoy, piensa que todo está dado y el futuro vendrá sin nada que lamentar. La vida se va despejando para quien hace bien su trabajo hoy y cumple en forma magnífica. Hoy es todo lo que se necesita para vivir. No hace falta nada más.

Todos los tratamientos metafísicos deben hacerse en presente y no pensar las cosas en tiempo futuro. Por ejemplo: Hoy, tengo salud y todo el dinero que preciso. Hoy disfruto de la vida. No se dice: voy a tener salud, tendré salud. El mes que viene, lograré todo el dinero que quiero, etc. Así no funcionan los tratamientos y las cosas no llegan nunca a manifestarse.

DESGRABAR EL PASADO
Utiliza la Llama Violeta para disolver y transmutar lo inarmonioso y desdichado que haya en tu pasado. No olvides invocar, primero, la Ley del Perdón por todos los errores que hayas cometido. No basta una sola vez. Repite este ejercicio muchas veces, pues hay experiencias pasadas que son como cristalizaciones muy duras y cuesta mucho el disolverlas.
Cuando un metafísico comienza bien el día de hoy; pero no ha desgrabado las equivocaciones de su pasado, no le van tan bien como Él espera. Es porque todo se entrelaza y unas cosas repercuten en otras. Los karmas desgraciados están en el pasado y vuelcan su fuerza trágica hacia el presente; sin embargo, ahora, se dio la Dispensación del Rayo Violeta y, con esta Energía, podemos disolverlos. A quien ha logrado la comprensión de las Leyes Espirituales, alcanzando este nivel, todo le es permitido y concedido, si trabaja bien para disolver la situación y decide liquidar los karmas generados con anterioridad.

Ya sabemos que el Karma es una deuda pendiente para con la vida. En tiempos pasados, los cuales pueden remontarse a varias reencarnaciones atrás, uno se portó mal, causo daño a otros, y esto quedó escrito en su futuro; de manera que, en algún momento y cuando menos se espera, llega, golpeando duramente la existencia. Esto no sucede por castigo, sino por aprendizaje: Hay una lección que aprender y la mejor forma es hacerlo en carne propia. En toda enfermedad congénita, en todo infortunio grave, se encuentra escondida una deuda kármica que se ha de pagar. 

Igualmente, en algo muy afortunado y feliz, hay una cosecha ganada, pues el Karma tiene su lado positivo y su aspecto negativo, por Ley de Polaridad.

INTELIGENCIA EMOCIONAL
Dicen que los ciegos desarrollan la sensibilidad de sus otros sentidos y de esta manera el freno que supone la falta de visión queda, en cierta medida, superado.

Sin embargo, no parece que el progresivo desarrollo de nuestra capacidad razonadora, de nuestra conciencia, haya servido para relacionarnos mejor con los que nos rodean. Antes al contrario, a medida que nos percatamos de que el entorno puede ser peligroso para nuestra salud física y psíquica, nos protegemos utilizando todos los recursos que nuestra inteligencia ha sabido desarrollar.

Así, cada día, nos hacemos menos comunicativos, menos externos y, consecuentemente, más introvertidos, quedando la expresión de nuestros sentimientos y emociones reducida a nuestro ámbito más privado.
Recuerdo una escena de la película "Cocodrilo Dundee" en al que el protagonista que acababa de llegar a la gran ciudad procedente de la sabana australiana se dedica a saludar a cuantos se encuentra por la calle, quienes le miran como a un bicho raro. Luego, al saber que un alto porcentaje de esos ciudadanos visitaba regularmente a un psiquiatra, se pregunta: ¿Es que esta gente no tiene amigos?"

Nuestro sentimiento gregario, que tanto hizo para que lográramos sobrevivir en un medio hostil cuando empezamos nuestra andadura con seres humanos, lo hemos sustituido por sistemas de alarma súper sofisticados, por agentes de seguridad privados, por guardaespaldas a medida. En lugar del cálido roce del compañero o compañera que nos inspira protección y apoyo, nos encontramos con la luz parpadeante de un detector de infrarrojos que nos avisa de si alguien ha invadido nuestro espacio vital.

Así que ya no nos tocamos. Hemos perdido el gratificante sabor de un buen abrazo porque nuestra mente razonadora nos dice que eso no está bien, que si das un abrazo "Como Dios Manda" a alguien, corres el riesgo de que ese alguien interprete erróneamente tu gesto. Sin embargo, yo he visto cómo se han emocionado hombres y mujeres cuando se han roto las barreras de los convencionalismos y se han fundido en un abrazo sincero de amistad y complicidad con otras personas a las que habían conocido tan solo 24 horas antes, y ello porque se sintieron partícipes de una misma idea, de un mismo proyecto, de algo que llevaban muy dentro del corazón y que, al verlo reflejado en oro, era como si, de pronto, lo recuperarán.
Nuestro interior, en forma de sentimiento, está constantemente dispuesto a manifestarse en cuanto le damos argumentos para ellos. Es nuestro consciente el que reprime ese deseo, las normas sociales, el "qué dirán", el quedarte supuestamente indefenso a merced de las emociones que surgen incontroladas de lo profundo.

Por eso no es de extrañar que aquellos seres humanos que tienen inhibido su consciente en todo o en parte, como es el caso de los discapacitados psíquicos, no tengan problema en ser abiertamente cariñoso y emocionales. Tal vez el Homo Sapiens debiera ser menos sapiens y más emocionales; quizás así muchas lacras sociales que hoy padecemos y cuya causa no es otra que la incomunicación y el egoísmo, se vieran superadas.

Descubrir que a veces es nuestra mente consciente la que nos está impidiendo crecer, es ya un paso adelante en la búsqueda de los resortes que hagan cambiar este estado de cosas. Tal vez la comprensión de cómo nos gustaría vivir en relación con los demás o el dolor que se experimenta al comprobar que la soledad "per se" no es nuestra mejor aliada, sean los mecanismos para que nuestra consciencia se amplíe y penetre en los terrenos vedados de las emociones, permitiéndonos así vivir plenamente nuestra "inteligencia emocional".

VOLUNTAD
Parece ser que lo más importante en la vida de un individuo, y de todo individuo, es la VOLUNTAD. No me refiero a la fuerza de voluntad, ni a la persistencia, tampoco a ese gesto que se hace cuando se dice con violencia: "Esto es así, porque YO quiero". No. Ni tampoco me refiero a ese empeño que no flaquea, que continúa por encima de todo, repitiendo a pesar de todos los obstáculos y contratiempos. No. No es la resistencia pasiva tampoco. Nada de eso.

Todo esto es muy meritorio y tiene sus ventajas muy grandes, pero lo que quiero hacer comprender es la VOLUNTAD en los términos siguientes: Por ejemplo: te ponen frente a ti una manzana y un mango, y te dicen "¿Cuál deseas?". Tú contestas: "El mango…" Esa es tu Voluntad. Pero todavía se podría decir que eso es "preferencia", porque te han puesto a elegir. Pero en este otro ejemplo: Yo he decidido hacer una exposición de arte, y hago mi lista de personas a quienes deseo invitar. 

En este caso, no me han puesto a elegir. Es mi VOLUNTAD hacer una exposición y es mi VOLUNTAD expresar el deseo de que asistan la personas invitadas. Yo no he hecho un gesto de voluntariedad… No hay por qué hacerlo. Supongo que si alguien trata de impedírmelo, entonces, tal vez, sí haría un gesto imperioso contra aquel que trata de desviar mi decisión así pues en este caso sería, decisión y preferencia, pasiva y sin violencia ni esfuerzo.

Esa VOLUNTAD, a la cual me he referido, es la que se respeta como Libre Albedrío en todo el Cosmos. Y es respetada en una forma que tengo que hacérsela saber un poco más adelante, porque es muy importante que se sepa.

Ahora quiero que se fijen en lo siguiente: El Principio de Correspondencia hace que el AZUL sea el primer color que encontramos en el cuerpo causal del individuo, así como también la propia aura de Dios-Padre. El AZUL representa o simboliza la VOLUNTAD de Dios, y además, ordena la cabeza del Yo Superior. Es el primer color que encontramos y fíjense bien que representa la VOLUNTAD sea de Dios o sea nuestra, como imagen y semejanza de Dios que somos. Nosotros, cada vez que hacemos un tratamiento u oración decimos: "De acuerdo con la voluntad del Padre", o sea que ante todo deseamos cumplir y que se cumpla, la voluntad de Dios en el asunto que estamos tratando. Como es Arriba es Abajo… la voluntad de Dios ante todo. La voluntad individual es lo que rige toda su manifestación. Para que sea perfecta estamos dispuestos a que prive la de Dios antes que la nuestra.

Ahora, los estudiantes de la VERDAD están en un nivel de evolución muy adelantado. Al comenzar a estudiar ya pueden decir con toda propiedad: "Yo no estoy en el plano de las leyes materiales, yo estoy bajo la Gracia". Al interesarse uno en las cosas espirituales, ya pasó la voluntad a buscar a Dios. Yo les dije que la voluntad individual es lo más importante en la vida del individuo y que era respetada por todo el Cosmos. imagínense ahora, lo que eso significa en términos del respeto que se merecen todos ustedes por parte de las huestes angélicas y los planos superiores e inferiores… y con estos últimos, más aún ya que los planos inferiores no pueden ni acercarse a molestar la voluntad individual .. hay una barrera que lo impide .. si el individuo no lo sabe y cree que todo el mundo puede interferir, molestar, impedir e interrumpir, pues ESO MISMO LE SUCEDE… pero, al estar en consciente de que su VOLUNTAD es lo más respetado, lo más importante para todo el Cosmos, entonces la VERDAD lo hace libre, y esto le da una seguridad y una gran fe.

El respeto a la voluntad individual es tan grande y tan importante que hay una ley conocida por todo el Cosmos que es la siguiente: "No se puede prestar ayuda, sino viene directamente por petición de la octava en la que se origina la necesidad". Esto significa que a la necesidad material no pueden acudir los Santos, ni los Maestros directamente. Tiene que surgir la oración, no solamente del propio plano, sino de la OCTAVA particular. Una octava es una subdivisión de un plano. Así como en le plano hay siete octavas, en los planos hay infinidad de octavas. Son SUBDIVISIONES que rigen la armonía universal.

Vamos a decir que alguien tiene una llaga. Mientras esa persona se cure su llaga con ungüentos y pomadas, polvos, vendas y cosas materiales, su poder curativo espiritual no se mueve. No hace nada por sanar aquella dolencia. Y dices tú: "¿Pero entonces Dios no me atiende?" en ese caso todo está en suspenso esperando la menor indicación del individuo. Hay guardianes silenciosos en todos los planos, atentos a la menor lucecita o cambio de intensidad en la oscuridad, para volar con el mensaje a algún ser de luz que venga a intervenir… Pero mientras el individuo no dé señales de ese cambio, nadie se mete con Él… Se supone que es su VOLUNTAD curarse Él mismo y nadie coarta su decisión. 

Por eso se dice que la petición tiene que venir de la propia OCTAVA del individuo para ser atendida. Los Grandes Maestros dicen: "Si no fuera por esa Ley, cuánto tiempo hace que nosotros hubiéramos salvado la tierra de sus males".
Ahora, con respecto a los ángeles, es distinto. Dice una máxima ocultista: "Es estirpe de los ángeles ascender al nivel de los átomos". Esto quiere decir que allí donde no llega nada ni nadie, ni santo ni Maestro puede llegar un Ángel.

 A ellos no les está prohibida ninguna entrada, ni cerrada ninguna puerta, porque ellos son hechos de sentimientos, purificados, mientras que los humanos están mezclados con egoísmo, con temor, con odios y venganzas, pero la parte pura de todo sentimiento hace que vengan ángeles para ver si pueden ayudar. No en vano les digo yo siempre a ustedes, "pongan un ángel",cada vez que se trata de proteger a un niño, la casa, las puertas, las ventanas o lo que sea.

Por esto es que el más leve sentimiento es percibido, ya que el más leve sentimiento denota un cambio de voluntad. Vamos a invertir esta idea. El más leve cambio de voluntad origina un sentimiento. Este leve cambio es percibido por el ángel guardián silencioso que atisba precisamente estos cambios y llama a los directamente interesados para que vengan a ayudar.


MEDITACIÓN 

Está fluyendo para siempre desde mi interior un río de vida y luz. Es una fuente de aguas vivas e infalibles, un manantial de aguas vivientes que surgen del Santuario del Ser, el cual YO SOY.

Sus aguas son para sanar, para limpiar, despertar y purificar a este Ser y a todo ser. No tienen precio para aquellos que tienen sed de encontrarse a SÍ MISMOS.

Me sumerjo en las aguas de este Río de Vida y Luz, entrego las heridas, las ilusiones de sufrimientos mentales, emocionales y físicos a su purificadora y renovadora acción. Invito a la Paz de este Río a entrar en mí, para que todo este Ser se transforme en un jardín que irradie belleza y paz. Invito a su pureza a entrar en mi mente, para que sea como una regocijada ciudadela de Luz.

Todo vivirá por doquier que fluya este Río de Vida y Luz, todo sanará en sus orillas, los ojos ciegos VERÁN, los oídos sordos OIRÁN, la dormida mente DESPERTARÁ.

YO SOY un cauce de este Río de Luz a través del cual las aguas vivientes fluyen para toda la humanidad.


Trabajar con el Mala contando una bolita para cada decreto, dos vueltas.


YO SOY LUZ
PIENSO LUZ,
SIENTO LUZ
VIVO EN LA LUZ